Si eso es La Central, prefiero las periféricas

libros

Llevo meses rumiando este post. Lo pospuse porque pensé que era preferible no escribirlo con el calentón del momento, que quizás el 23 de abril era una buena fecha para hacerlo.

Supongo que el hype que se creó entorno a ella no favoreció el cómo yo la percibí, pero reconozco que traté de ser objetiva, que no me dejé llevar por mi tendencia de ser una hater profesional. Efectivamente, no me gustó la Central de Callao. Quizás peca de querer ser lo que no es, por voluntad propia o por atribución del público, pero en cualquier caso, tiene carencias.

¿En dónde se encuentra el fallo? En la selección de los libros, que está claramente descompensada. Dejando aparte la narrativa, que siempre será un género mayoritario por cuestiones comerciales, jamás entenderé como su sección de arte es tan escasa y tan poco reseñable, siendo una de las temáticas más atractivas porque muchas de las ediciones son joyas en sí mismas y aún no han dado el salto a digital.

Sin embargo, lo que más me sorprendió fue que la sección de lenguas apenas ocupaba una pequeña estantería donde se mezclaban gramáticas con algunos manuales de lingüística, pocos y no muy gruesos. ¿Perdón? ¿Cómo puede ser que La Casa del Libro te gane en ese aspecto con lo mal clasificada que tienen esa sección? Una falta muy grave, sobre todo si tenemos en cuenta que Historia ocupaba todo un pasillo. ¿Que es más asequible? Sí, pero el ensayo no suele ser el género favorito de los lectores.

Para rematar la jugada, nada más entrar, entre los libros destacados me encontré 5o sombras de Grey. Por muy cierto que sea el discurso de Elisabeth Olsen en Liberal Arts sobre Crespúsculo, si eres una librería que quiere marcar la diferencia, ¿qué haces poniendo eso en el pasillo de entrada? Subsistirá por su hipster bistró y por la sección de complementos para ser el perfecto gafapasta, pero creo que pasará mucho tiempo hasta que alguien diga «ese libro fijo que lo encuentras en La Central de Callao».

Por un momento pensé que se reuniría en un único sitio las pequeñas librerías que me gusta visitar pero no es así. Seguiré yendo a Panta Rhei y a Pasajes, y a cualquier otra librería en la que los libreros amen los libros, que sepan de que les hablas, recomendarte alguna lectura o qué les ocurre a algunas ediciones. Sí, me quedo con las periféricas.

[Imagen: Miniyo]

Anuncios
Esta entrada fue publicada el 23/04/2013 a las 11:40. Se guardó como Reflexiones y etiquetado como , , , , , . Añadir a marcadores el enlace permanente. Sigue todos los comentarios aquí gracias a la fuente RSS para esta entrada.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: