Los restos del corazón no van a la basura

Cuando aprendes idiomas, siempre hay algún caso, alguna noticia o negocio con una historia curiosa detrás que se convierte en la estrella, que todos los que estudian ese idioma conocen. En el caso del inglés suele ser Mark&Spencer; en el del francés, les Restos du Coeur.

Va  de establecimientos que ofrecen comida («resto» es la forma abreviada con la que se llama al restaurant en francés) y va de restos, sí: no sé si Coluche, su creador, se dio cuenta de esta coincidencia con el español. Michel Colucci, Coluche para el gran público, creó esta fundación para distribuir comida gratuitamente entre los más necesitados, una comida que probablemente iba a acabar en la basura porque los estudios demostraron que era más caro almacenar los excedentes de comida que repartirlos entre los pobres.

Sencillo, ¿no? Y lógico, parece. Y si digo que lleva funcionando desde 1987 más de uno se preguntará que por qué esta idea no ha traspasado la frontera. De alguna manera, algunas ONG intentan cubrir esta necesidad como pueden pero probablemente no sea suficiente, porque además cada día vemos que es más habitual encontrar a gente rebuscando en los contenedores de los supermercados, para llevarse todos aquellos alimentos que están a punto de caducar o que han perdido su buen aspecto porque son perecederos.

La imagen nos resulta espeluznante pero nos lo parece más aún que algunas superficies pongan candados a su basura para que no lo hagan. ¿Y si se lo ponemos fácil? ¿Y si se recogen todos esos productos para distribuirlos entre estas personas, sin que la cadena de frío se rompa e intentando que sea un reparto más o menos equilibrado y sano? ¿Y si les hacemos ver a las grandes empresas que todo eso que antes eran pérdidas puede ser ahora una inversión en responsabilidad social corporativa?

Llevo unos cuantos meses dándole vueltas a la idea, porque creo que ha llegado el momento y, de hecho, hay una petición en Change parecida a lo que yo digo. Pero sola no puedo así que ¿quién se apunta al carro conmigo?

En serio, ¿quién quiere hacerlo realidad?

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Esta entrada fue publicada el 29/08/2012 a las 9:25. Se guardó como Mis proyectos personales, Reflexiones y etiquetado como , , , , , , , , , . Añadir a marcadores el enlace permanente. Sigue todos los comentarios aquí gracias a la fuente RSS para esta entrada.

3 pensamientos en “Los restos del corazón no van a la basura

  1. (en algún momento me arrepentiré de decir sí a todo, pero bueno…)
    Cuenta conmigo

  2. Y ya me conoces, llego tarde a todas partes, pero cuenta también conmigo. ^__^

  3. Orithyia en dijo:

    Hola,

    Yo había oído que prefieren tirar esos alimentos a la basura porque, si regalan o donan esos productos, la gente que antes los compraba con ese fin deja de adquirirlos. Me explico: si antes las ONGs distribuían (ya sea comprando ellas con donativos o recibiendo alimentos de otro tercero) “x” alimentos al año y, de repente, los supermercados empiezan a regalar los productos que tienen a punto de caducar; entonces la gente se inclina por la idea subjetiva de que “ya no tienen que aportar tanto” y esta cantidad pasa a ser “x-2”. Por este motivo, a los hipermercados y grandes superficies no les interesa llevar a cabo esta medida, puesto que afectaría a sus ventas.

    A veces la realidad puede ser de lo más desagradable.. De momento he firmado la petición, como para hacerme creer de que puedo cambiar algo…

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