La hermenéutica del orgasmo

En ocasiones, en la vida, compensa ser mediocre. No para ser mano de obra barata ni un número fácilmente alienable, sino para poder disfrutar de la evasión y de lo lúdico sin pretensión alguna.

A veces corres el peligro de tomarte demasiado en serio, tanto que con doce años te planteas ser la primera gafapasta antes de que exista el concepto. Decides epatar a tus compañeros leyendo a Capote y eres feliz cuando el oculista te dice que te tienen que poner gafas. ¡Oh! ¡Fascinante! Estás en el buen camino de ser una intelectual.

Piensas que todo sería perfecto con un novio escritor o algo así, con alguien que fuera capaz de hablar de la influencia del agua con gas en la obra de Sartre. Perfecto. Pero cuantos más Rimbaud wannabes conoces, más te das cuentas de que es un error. A la hora del café, ajustándose las gafas, te dicen «yo… es que soy poeta» y tú te quedas con cara de «a mí es que me gustan los pimientos fritos». Por incordiar, por desbaratar su torre de marfil con vistas a Malasaña.

Y ya no te parece tan buena idea tener una pareja así, porque si todo, todo es motivo de un análisis sesudo, todo es susceptible de tener más pretensiones de las que tiene, no te quieres imaginar los momentos postcoitales, que seguro que tienen conexión con David Lynch, las estructuras antropológicas del imaginario y la química de fluidos: la pausa del cigarrito se convierte en su pequeño ensayo postmoderno en el que relaciona tu copa con los decibelios de tu orgasmo.

Vade retro, te quedas pensando, que yo sólo quería un orgasmo y no que me acomplejaras comparándome con la epilepsia de Teresa de Cepeda y Ahumada. Pero eso lo que ocurre cuando acabas en la cama con un pedante, un intelectual bajado a la tierra, un estúpido adulterado por el estudio como decía Unamuno.

[Imagen: observando]

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Esta entrada fue publicada el 20/08/2012 a las 10:56. Se guardó como La educación sentimental, Optando por la ironía, el surrealismo y el absurdo y etiquetado como , , , , , , , , . Añadir a marcadores el enlace permanente. Sigue todos los comentarios aquí gracias a la fuente RSS para esta entrada.

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