Mamá, quiero ser tipógrafa

La Helvetica es Dios y la Comic Sans es el innombrable (seguida de cerca por la Papyrus): son verdades absolutas que se repiten públicamente en internet, de las que no se duda y se creen a pies juntillas. Pero, realmente, ¿cuánto sabemos de tipografía? Es más, ¿sabemos algo?

Durante un mes, cuando los viernes asistía a mi curso de tipografía, la gente me miraba raro cuando decía que iba a hablar de letritas, a pegarlas en un papel para jugar con el kern, cuando decía que en el metro había un caos tipográfico o cosas así. La pobre tipografía pasa desapercibida para el gran público, aún cuando en muchas ocasiones tú no lees el nombre de la marca sino que asocias una fuente con esa empresa o aprecias más un edición de otra por cómo está dispuesto el texto y por la letra que tiene.

Pero oye, parece que la cosa está cambiando, o somos más los frikis de las letritas de los que yo me pensaba y estábamos por ahí escondidos. Lo primero, porque es increíble la cantidad de talleres, cursos y conferencias que hay este verano sobre tipografía (puede que no lo sea tanto y que hasta ahora yo no me hubiera dado cuenta); lo segundo, Sevilla Tipo fue un éxito y esto no es amor de amiga hacia Pedro Carrillo y Máximo Gavete (Kitiplá), sus organizadores: llenaron y lo que es más importante, la gente disfrutó. Como para no hacerlo con el mimo que lo hicieron y con el lujo de ponentes que tuvieron.

Como soy una cobarde no puedo hablar del taller de diseño tipográfico (no me vi capaz pero me pusieron los dientes largos durante todo el fin de semana) pero las conferencias del viernes fueron la leche y disfruté como una enana. Basta de tratar a la web como el primo tonto del diseño. Pueden hacerse cosas bonitas: creo que esa frase de Marta Armada fue una de las más inspiradoras de la tarde porque cuántas veces entramos en una web y se nos cae el alma a los pies porque el formato del texto es un horror. Tanto ella como Javier Usobiaga (ambos son Swwweet) demostraron que se pueden hacer muchas cosas en un texto en web para que resulte más atractivo al lector y más legible, claro. No sé otros pero yo acabé pensando que la CSS ya no es ese ser hostil que yo veía.

(Os dejo su presentación de «Tipografía en la web» en forma de link porque no le da la gana al blog de insertarlo)

Y de la web volvimos al lado más primigenio de la tipografía, a su diseño, con la introducción de Octavio Pardo. Resumir toda la información que dio es complicado pero podemos quedarnos con dos cosas: la tipografía es como el arte y para romperlo hay que conocer sus normas (y lo dice por su tipografía Sutturah, que recibió el «Excellence in Type Design del Type Directors Club de Nueva York») y la pasión que derrocha con cualquier detalle de una letra. Su diseño, una serifa, la contraforma… lo que quieras. Y entonces te das cuenta de lo poco que se valora el trabajo de un tipógrafo con todo el trabajo que conlleva y el amor que le ponen.

Así que, para terminar, tres conclusiones:

  • larga vida para Sevilla Tipo y que haya muchas más ediciones, en Sevilla o donde sea: yo voy;
  • la próxima vez obligadme a que me quede al taller que haya, aunque sienta que no sé hacer la o con un canuto;
  • mamá, quiero ser tipógrafa.
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Esta entrada fue publicada el 05/06/2012 a las 10:06. Se guardó como Reflexiones y etiquetado como , , , , , , , , , , , , , . Añadir a marcadores el enlace permanente. Sigue todos los comentarios aquí gracias a la fuente RSS para esta entrada.

5 pensamientos en “Mamá, quiero ser tipógrafa

  1. Carla en dijo:

    Apasionante mundo, y es cierto, hasta que no te metes no te das cuenta de la cantidad de frikis tipógrafos que hay por el mundo. Yo trabajo con alguno!!!

  2. Un post muy emotivo y claro. Solo un inciso; tenemos que empezar a diferenciar entre tipógrafo y diseñador de tipografía. El primero hace referencia al tipo de plomo y composición con él. Un saludo!

    • Sin que esto parezca un ataque, porque no lo es y porque ya hubo agria polémica sobre tipografía y fuente en otro blog y no es el ánimo: ¿nos es rentable diferenciar con algo que ya apenas se maneja como los tipos de plomo? Tipografía es casi la palabra comodín de esta especialidad y, al fin y al cabo, etimológicamente hablando, se refiere al modo de escritura.

      • Por supuesto, me parece genial el debate. Pero no estoy de acuerdo con que sea una disciplina poco manejada. De hecho, hay cada vez mas iniciativas en este aspecto, incluso nuevos talleres sobre la composición en plomo. Etimológicamente como tu dices, la palabra tipografía hace referencia a la letra, una vez impresa en una superficie. El tipo es el tipo ^_^ Un saludo Madame

  3. Creo que los frikis éramos muchos, pero no nos encontramos hasta que no aparecieron las redes sociales. Ahora estoy recuperando el tiempo perdido, leyendo todo lo que puedo, aceptando críticas, escribiendo algo de tipografía en el blog y tratando de no martirizar demasiado a mi contraria 🙂

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