Esa choni que todos llevamos dentro

Más de uno dirá que esto viene de la posibilidad de hacer fotos con tu móvil, pero seamos claros: desde que Instagram nos dio la posibilidad de trucar nuestras fotos como si tuviéramos una Lomo o con filtros en blanco y negro parece que cualquiera de nuestras fotografías es digna de Diane Arbus o David LaChapelle. Documentamos nuestra vida de tal manera, con tal detalle, que el mejor día nos levantaremos del wáter y echaremos una foto a nuestra obra de la mañana para dar los buenos días en Instagram.

Sí, creo que fui de las primeras en darme de alta y cada vez entro menos: será la falta de novedad, será que ya no le veo la gracia teniendo otras 10 aplicaciones que dan resultados semejantes, será que me hastía el buenrollismo y las polémicas de baratillo que se montan alrededor. Porque ya no sólo subimos la rebaba del café en nuestra taza del desayuno. No, qué va. Ahora se comenta el número de likes en forma de hashtag, se dejan post-it en forma de fotografía que son como sobres monodosis de Sopa de pollo para el alma, hay conversaciones en los comentarios dignas de Paulina Rubio con sus fans y se montan grescas tontas porque resulta que hay gente que sube fotos que no ha hecho con su iPhone (¿cuántas veces olvidamos la frase de «mi [rellénese con la red/blog que corresponda] es mío y me lo follo como quiero?»).

¿Qué pasa, que con la crisis no nos llega el dinero para pagarnos la terapia de grupo y la hacemos en Instagram?

Por si todo esto no fuera suficiente, tenemos a los dilentantes del social media que gustan de organizar «eventos» con Instagram como leit motiv. Vamos a ver, llevamos casi un año en el que dicen que está a punto de salir pero ¿qué pasa con los usuarios de Android? Y puede que funcione para algún concurso pero ¿cómo sabes cuál ha sido el alcance de cada fotografía? Está muy bien el espejismo de que ha sido un éxito pero si el cliente te pide estadísticas te quedas literalmente en bragas. Lo último, el próximo congreso de instagrammers, que no deja de ser un encuentro de aficionados a esta red a los que se les ha ido la mano y las pretensiones con el nombre: por favor, para estas cosas, nunca se les olvide consultar con su trol más cercano.

Así que si te encuentras solo, tienes alguna carencia afectiva, estás pensando en convertirte en coach o simplemente te sientes como uno de los pegotes del gotelet de tu casa, no te preocupes: date de alta en Instagram y saciarás tus ansias de exhibicionismo, porque visto lo visto, esto es el Tuenti de la mediana edad.

[Imagen: Karen Abad]

Anuncios
Esta entrada fue publicada el 20/03/2012 a las 8:58. Se guardó como Internééé y etiquetado como , , , , , , , , , . Añadir a marcadores el enlace permanente. Sigue todos los comentarios aquí gracias a la fuente RSS para esta entrada.

2 pensamientos en “Esa choni que todos llevamos dentro

  1. Instagram, o como todo el mundo se creyó fotógrafo por ponerle un filtro a cualquier tontería.
    Gracias por quitarle el atractivo a una de mis mayores aficiones. Gracias. De corazón.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: