No me beses en los labios

Pensaba que no iba a hablar de ello. Quería dejarlo pasar, olvidarlo, incluso dije que no lo vería y lo acabé viendo porque era imposible no hacerlo ante aquel bombardeo de imágenes, de gifs, de vídeos aderezados con música romántica… Y oír mil interjecciones de admiración, explicaciones sopistant sobre el amor y berraquismos varios, exaltados por la testosterona del momento. Y me harté y salté y quedé como una incomprendida porque no me gustaba el beso entre la periodista y el capitán de la selección. Bueno, ¿qué digo?, incomprendida… he leído opiniones al respecto que decían que no entendían el porqué de mi amargura ante este hecho e incluso se ha hablado de envidia sobre una reacción pareja a la mía de una periodista radiofónica.

Probablemente soy excesivamente cartesiana, pero no me gusta mezclar ciertos aspectos de mi vida: cada cosa en su lugar, sin interferir, y creo que los aspectos más personales deben quedar en el ámbito privado, que no se deben compartir con nadie más que con aquellos que estén implicados. Cuando empezó el boom de los reality shows en los que la gente se dedicaba a airear su anónima vida a la hora de la merienda hice la firme promesa de que si algún chico se me declaraba de semejante manera sería motivo más que suficiente para dejarle. La cuestión es que ella no es anónima, como yo: ella tiene que bregar con una privacidad de la que a veces carece, con el haberse unido sentimentalmente a alguien que está directamente relacionado con su trabajo.

Me pareció algo fuera de lugar. ¿Por qué? Porque ambos estaban trabajando en ese momento: a mí no me gustaba ver a mis jefes, casados ellos tan ricamente, metiéndose mano en la oficina. Puedo llegar a entender el argumento de la espontaneidad, causada por la felicidad desmedida de uno, aunque no lo comparta, pero lo que no admito es la justificación de “otros también”. Que otros periodistas han acabado empapados en champán al integrarse en las celebraciones de otros deportistas no me sirve de nada, porque esos inclusos me causan más vergüenza (estoy pensando en un caso concreto, hombre, que sólo le falta meterle mano de lo que babea con él cuando le entrevista) que este hecho aislado.

Pero más allá de lo anecdótico, lo que me resulta más ofensivo es el espectáculo mediático que se ha creado en torno a la especulación, más que sobre el hecho en sí. ¿Se besarán, no ser besarán? Miles de expectantes espectadores ansiando que la selección llegara a la final y ganara para saber qué ocurriría, opinando sobre cómo tenían que hacerlo. Perdonen, ¿en qué parte de la competición deportiva quedan los besos? ¿Entre los lanzamientos de penalty y el fuera de juego? Luego nos quejamos de la carroña que son capaces de generar los programas del corazón pero es que toda estas hipótesis eran propias de estas corralas televisadas. Pero lo más grave no es que un montón de pobres ilusos sueñen con un final de película en la vida real sino el rendimiento económico que le ha sacado la cadena amiga, aprovechando que su fichaje estrella de la temporada ha comenzado a salir con una de las figuras fundamentales de la selección, beneficiándose de la vida privada de esa persona, porque no tenía suficiente con aprovechar el tirón que tenía gracias a su belleza. Porque qué más les da a los directivos de televisión cuidar de sus empleados si pueden ganar más dinero, qué más les da el perjuicio que hacen al gremio, a las mujeres que quieren entrar en él. Porque si ya de por sí el periodismo deportivo padece de una cierta hipertrofia de testosterona, que parece que los han sacado de la excavación de Atapuerca, todo esto no creo que les haya favorecido mucho.  Aún recuerdo los berridos de algunos de estos energúmenos en uno de los programas de radio más escuchados al ver las fotos de una poeta gallega, joven y tremendamente hermosa. Justo cuando “algo” podría cambiar, todo se reduce a su belleza y a su vida sentimental, todo se reduce a lo meramente decorativo, al florero. Y no me mencionéis la profesionalidad de la chica porque lamentablemente no sé cuántos se han fijado en ese aspecto: todos se han preocupado más de defenderla de los improperios de la prensa inglesa. Para qué, coño, parecemos nuevos: no es la primera vez que nos faltan al respeto para minarnos la moral pero rápidamente olvidamos que “no hay mejor desprecio que no hacer aprecio” y entramos al trapo, sacamos la capa y la espada y luchamos por el honor femenino como si de una comedia de Lope de Vega se tratara. Porque hemos pasado octavos, cuartos, semifinales y la final justificándola, resaltando sus virtudes, con el ruido de fondo de que todo se redujera a un beso para chinchar a… ¿quién? No, no, puro y duro morbo, simplemente, porque cumpliendo con su trabajo hubiera acallado muchas bocas, hubiera demostrado lo que vale.

[Imagen extraída del tumblr Masochistic Beauty]

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11 pensamientos en “No me beses en los labios

  1. Gulfo en dijo:

    Hola,

    La verdad es que venia a tu blog con el cuchillo entre los dientes. Un poco rallado por que alguien que en el poco tiempo que llevo siguiendo me ha parecido abierto de mente estuviera fustigándonos a todos aquellos, ilusos, bobos, soñadores que nos hemos emocionado un poquito con el tema del ósculo.

    Pero, estoy de vacaciones y he podido leerte con tranquilidad. Y tras leerlo detenidamente no solo me la envaino y callaré, sino que con un poco de verguenza he de darte la razón.

    Y es que al final hemos contribuido todos al montaje de un circo de mierda. Y que al final, por mucho que el diga, de “espontaneo” no tuvo nada. Y que sobró. Y este tipo de sitiaciones poco o nada pueden aportar a la gente en su lado profesional. Y que sabér, por que tal y como anda la Tv , puede ser el comienzo de un monstruo de proporciones belenestébicas.

    Me quedo con la sensación agriamarga de ver lo incómoda que estaba ella. Me pongo en “mi” lugar y mi chica me cruza la cara (con razón). La verdad, cuando yo lo imaginaba (allá por cuartos) era ella quien le daba el beso … vale y él iba montado en un caballo dorado.

    Y también me quedo con el convencimieto de que habría sido mucho más divertido que le hubiera hecho “la cobra”, hubiera sonreido a la cámara con aire profesional y cerrado con un “esto es todo desde Johannesburgo”.

    S2

    G.

  2. PilarZ en dijo:

    Ay mi siamesa del alma… Bien sabes que solemos estar de acuerdo en casi todo y en esta ocasión, a grandes rasgos también.

    A mí también me ha producido vergüenza ajena todo el tinglado y es más, como no veo habitualmente Telecinco me enteré por twitter de toda la movida.

    Pero a riesgo de parecer algo simplista, te diré que creo que a estas alturas todos los periodistas (o similares) que van a trabajar a “la cadena amiga” no se les puede tildar precisamente de ingenuos y son conscientes que en cualquier momento pueden ser carne de cañón de la filosofía chabacana y morbosa de la cadena, independientemente de su profesionalidad. Me imagino a Vasile frotándose las manos cuando ésto ocurrió. Tal y como apunta Gulfo, creo que ella se dió cuenta al momento de lo ocurrido y sus consecuencias y se le notó incómoda con la situación.

    Reconozcámoslo, la idiosincrasia española se compone entre otras cosas de chafarderismo, morbo y envidia y qué casualidad que quien realizó la retransmisión es la cadena que justo explota estos adjetivos en su parrilla y les repanfinfla (hasta cierto punto) que la chica sea más o menos buena y seria en su trabajo.

    Pilar

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  4. Pues sí. El beso es muy bonito, precioso. Pero no mola. Y no mola por lo que dices, porque la gente es muy chafardera, porque esa cadena es muy chabacana y porque estaba todo el mundo más pendiente de ese beso que de otra cosa.
    El hecho de besarse tiene importancia por lo que supone para ellos (jóvenes, triunfadores, acordes a los “cánones de belleza”, etc) pero a los demás ha de importarnos poco o nada. Que son cosas del directo, perfecto, pero tambiéna realización podía haber hecho algo para proteger a uno de sus “valores”, “fichaje estrella” o como lo queramos llamar.
    Sin embargo, al final somos todos carnaza. Y en esa cadena eso se lleva dando toda la vida. Y nada va a cambiar.
    Eso sí, qué raro que no hayan eliminado el vídeo de youtube, oh, espera! Que las imágenes son de otra cadena a las que se las han vendido…
    Qué cosas…

  5. Estoy de acuerdo en lo anecdótico. He visto el vídeo dos veces. Muchas menos que un tropezón del Rey, o el Viva Honduras, que también son anécdotas y no llevan a ninguna parte.

    De hecho, cualquier debate sobre esto es estéril, porque es algo normal y natural. Por tanto, no es comparable con que se meta mano en el trabajo nadie, y no es tan bochornoso (como bien indicas) con las celebraciones regadas de espumosos.

    Y si, estoy completamente de acuerdo en que no era necesario montar un circo alrededor de una simple anécdota. Aunque, ¿qué se puede esperar de una cadena que centra su programación y encumbra a una mujer maleducada que tuvo una hija con un torero y no ha hecho nada mas en la vida? Para mi no hay problema ni en el beso, ni en sus protagonistas, lo hay en el circo…

    Por otro lado, te repito como te dije, me resulta curioso que alguien como tú que preconiza la belleza femenina se confunda y nos diga que esta periodista ha llegado ahí por su belleza y que eso es malo. Pues si, ha llegado hasta donde está por ella misma, por una mezcla de belleza y profesionalidad, ¿y? Hay periodistas menos guapos que están haciendo carrera igualmente y la televisión tiene una componente de imagen que no podemos dejar de valorar…

    Este mundo necesita mas espontaneidad, ¡cojones! Tenía que decirlo.

    • Pero en ningún momento he dicho que haya llegado a donde está por su belleza, sino que lamentablemente nadie se para a pensar en ello y que además se la ha cosificado por todo este tema. Si ya de por sí lo tiene complicado, esto no va a mejorarlo. Me meto con el hecho, no con ella y su profesionalidad, porque eso ya es mi opinión sobre su trabajo, que aquí no viene al caso.
      Y lo siento, pero en ciertos temas, me parece que la espontaneidad está fuera de lugar.

  6. Pues a mí no me parece mal que un deportista en un momento de alegría por el triunfo le de un beso a su pareja; sea periodista o la Reina de Saba…

    La verdad, cualquier polémica con esto (desde la presencia de la reportera en el mundial con su supuesta influencia en el rendimiento del portero hasta el beso) me parece una tontería total, aunque muy propia de este país donde tanto gusta el cotilleo, el despellejamiento del prójimo y el estar pendiente de lo que hace o deja de hacer el vecino aunque en definitiva nos importe un pimiento.

    No entiendo lo de “en ciertos temas, me parece que la espontaneidad está fuera de lugar”. ¿Es el fúmbol tan trascentental y serio que no admite espontaneidad? 😕

    • No creo que sea algo trascendental, pero es algo profesional, porque tanto uno como otro estaban trabajando. Y yo no lo considero apropiado porque me gusta separar una cosa de otra

  7. Me da la sensación de que llego un poco tarde pero como también te quería felicitar por tu nueva casa, pues hala, aprovecho y hago las dos cosas 🙂

    Comienzo por el post:

    En el momento que ocurrió el famoso beso estábamos tod@s muy emocionados, habíamos ganado el Mundial, todo un hito para el país y una alegría para muchos que son apasionados del fútbol, aunque esto – se supone – que va más allá de los que les gusta o no el fútbol. Teniendo en cuenta esto es normal que nos dejásemos llevar por un momento romántico y como me ha dicho mucha gente: por el triunfo del amor y el final feliz que deben tener todos los sueños, ella y él se quedan juntos y comen perdices y tal y tal.
    A mí desde el primer momento me sorprendió la reacción de ella, no la vi muy contenta, sí se dejó llevar, pero su cara no era la de una mujer satisfecha por un beso de su novio y luego, como, sobre todo los chicos, han sido grandes defensores del beso, ante explicaciones de chicas, como yo, de que quizás profesionalmente no le haya venido bien a la periodista.
    Hablando del tema, no sólo he tenido que justificar porqué creo que profesionalmente no le viene bien a Carbonero, sino que he tenido que justificar mi forma de ser o lo que se espera de una mujer, es decir, he tenido que explicar que sí que soy romántica, que no soy una chica fría y calculadora, que estoy a favor del amor, que entiendo que se puedan dejar llevar, …, todo eso, que seguro un hombre no hubiera tenido que justificar, cosa que me da más que pensar, porque no es sólo el uso que está haciendo T5 de esta imagen y de la imagen de su compañera, no, no es sólo eso, también, es el estereotipo que muchas mujeres “debíamos” cumplir en ese momento y no lo hemos hecho.
    En definitiva, esto está haciendo que se vea que las mujeres estamos perdiendo el miedo a decir que para nosotras el romanticismo ha cambiado, a ellos parece que les da menos miedo a decir que son románticos pero el uso que se hace de la imagen de la mujer sigue siendo pésimo desde un punto de vista personal y profesional.

    Soltada esta parrafada:
    Enhorabuena por el cambio, es un gustazo ver como un blog que le gusta a una va creciendo 😀

  8. He tenido sensaciones parecidas a las tuyas y lo he comentado largamente con algunas personas.

    Creo que la mayoría comprendemos – y diría, perdonamos -, la espontaneidad que encierra el gesto, la urgencia desatada por la alegría y por el amor. También creo que la cadena de televisión de la periodista, esperaba como agua de mayo que el hecho de que el cántaro fuera repetidamente a la fuente, hiciera que al final se cascara, lo que en este caso evidencia una postura calculada y obscena.

    Comparto contigo la idea de que las cosas no deben mezclarse y que el beso estuvo fuera de lugar porque ambos estaban trabajando. Curiosamente, el beso no perjudicó al portero, que se reviste de un aura de romanticismo y virilidad corajuda. Sin embargo ella sí se vio prejudicada. El ósculo dejó en entredicho su capacidad de entrevistarle con normalidad, guardando las distancias, y puso de manifiesto una falta de respeto por parte de él hacia el trabajo de ella, que se negó (véase ese dedo) a seguir contestando a las preguntas….¿Qué se habría dicho de SC si ella se hubiera, en un arrebato de alegría incontrolada, echado en los brazos de él?. A partir del Mundial, la periodista ha dejado de ser la subdirectora de deportes de la cadena para convertirse, simple y llanamente, en la novia del capitán de la selección. No le ha hecho ningún favor…

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