Cuando el macho alfa encontró a la rompepelotas

Hola, me llamo ___ y tengo serios problemas para gestionar cuando un tío me entra. Sí, sí, ya sé que es una afirmación extraña pero si tenemos en cuenta que, en más de una ocasión, he comentado mi mala costumbre de tomar la iniciativa se puede llegar a entender. No es que tenga reacciones adversas, que me salga urticaria o que me quede sin habla como Koothrappali. La sorpresa me deja de tal forma que no sé cómo reaccionar, sin sentirme patosa. No obstante, voy haciendo progresos porque, seamos realistas, no es una actitud práctica y, sobre todo, porque puedes perder la oportunidad de conocer chicos estupendos. Chicos que sólo quieren que estés a gusto, que no van de nada, con los que puedes hablar normalmente, con los que tienes ganas de sonreír. Ser él mismo, ser tú misma: es agradable salirse de los estereotipos y no esperar nada de lo que cierta educación sentimental nos ha marcado como pauta de lo que es la seducción.

Aún así, hay cosas para las que una no está preparada. Después de pedir hasta la saciedad que el hombre encuentre su propia identidad, la aparición del macho alfa ante mí me deja estupefacta. Se me queda cara de póker y me parece estar viendo un capítulo de Johnny Bravo. Incluso espero salir del shock a la voz de “hey, nenita”. Pero claro, eso no va a ocurrir: la impostura que adopta el macho alfa está muy lejos de parecerse a Austin Powers. Todos jugamos, en cierta medida, a ser otra cosa y, aunque queramos ser nosotros mismos, todos ponemos en el escaparate nuestros mejores productos y escondemos debajo de la alfombrilla esas pelusillas que no hay manera de eliminar. Pero el macho alfa no. El macho alfa se sabe guapo aunque lo niegue, vive en la nueva era aunque también se quite los calcetines y el reloj para follar y te quiere colocar en el centro aunque ésa es su posición legítima. El macho alfa tiene defectos pero sólo para aproximarse a los mortales.

Tengo la sensación de que debería arrodillarme en el mugriento suelo del garito y dar las gracias al demiurgo por que tan magno varón haya decidido convertirme en el centro de la noche. Sin embargo soy una ingrata que prefiere pasar desapercibida en ese mismísimo momento y ser un punto divergente. Estoy al borde de ser borde. Como siga violentando el espacio interpersonal con tocamientos de rodilla y brazos por los hombros le voy a empezar a llamar de usted. Juraría que mi piel emite descargas eléctricas y que mis ojos se entornan sin que sea cosa de la miopía.

Al principio podía ser timidez pero a medida que pasa la noche se hace evidente que es algo más. El macho alfa no sabe qué ocurre: sus armas de seducción están fallando, se siente rechazado, ya no es tan perfecto. Va a volver solo a casa, una noche más va a sobrar espacio en su cama y, para colmo, con la mala compañía de la frustración. Tantos minutos invertidos para que no vaya a ocurrir nada. Y ya es tarde para cambiar de estrategia, o para probarla con otra candidata.

Estás muy callada. Sí, es cierto. Tú no lo sabes pero lo prefieres porque como hable vas a desear que no lo hubiera hecho: lo más delicado que te voy a decir es que te vayas a la mierda.

[Imagen: sacada del Tumblr I Love Pin-Up’s]

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Esta entrada fue publicada el 25/05/2010 a las 10:05. Se guardó como La educación sentimental, Yo y mi circunstancia y etiquetado como , , , . Añadir a marcadores el enlace permanente. Sigue todos los comentarios aquí gracias a la fuente RSS para esta entrada.

6 pensamientos en “Cuando el macho alfa encontró a la rompepelotas

  1. Nada, nada… Cuando quiera sacar su látigo a pasear ya sabe dónde me tiene 😄

  2. Creo que no hablas de un Macho Alfa, sino de un macho ibérico de los 50. El verdadero macho alfa, le da igual 8 que 80, solo tiene una cosa en la cabeza, zumbar. Lo mas posible y al numero mas posible y ser el que lleva la batuta, y si la cosa se complica no tiene escrúpulos. Siguiente y punto.

  3. Doctor Mapache: detrás del matorral 😛

    Sharker: hombre, de los 50… me refiero a alguien que no debe mucho más mayor que yo. De todas formas, vale lo que tú dices pero,en algún momento, se debe sentir frustrado, sobre todo si lleva a gala lo de tener sentimientos y estas cosas. Yo creo que hay muchas formas de ser macho alfa, la verdad

  4. Haberle despachado mujer, haberle mandado de paseo… que seguro que habría alguna hembra beta, beoda o bota que hubiese estado a su escasa altura!

  5. Dí que sí, joer, tanto macho-α de las narices, hombre ya, que siempre se comen los roscos los mismos de siempre. Bravo, ahí, marcando estilo, no dejándote engañar por un chulo de discoteca de pacotilla, un bakala arquetípico, un Cristiano Ronaldo sin dinero y sin fama! Pido un aplauso para la autora! PLAS PLAS PLAS!

  6. Japogo: hubiera sido una buena opción pero los lunes son un mal día para encontrar otras candidatas 😄

    Eulez: gracias por los aplausos. Los tendré en cuenta cuando me vuelva a encontrar un tipejo de estos 😉

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