Respeto

La primera entrevista de trabajo seria que hice duró tres horas. Era para ser profesora de lengua en un colegio de curas y allí estaba yo, con veinticinco añitos, rodeada de candidatos de treinta y tantos. Presentación, dinámica de grupo, cuestionario, test psicotécnico, entrevista personal… Fue una situación bastante surrealista porque yo era todo lo contrario del resto de personas que allí estaban presentes: entre las muchas cosas que me diferenciaban de ellos, estaba el aspecto religioso. En ningún momento oculté mi agnosticismo o, mejor dicho, en ningún momento dije participar activamente en la parroquia de mi barrio, lo cual fue interpretado como una completa ausencia de compromiso religioso. Por eso, en la entrevista individual me preguntaron al respecto y mi respuesta fue clara, no dudé en ningún momento: efectivamente, no soy una persona practicante, ni siquiera religiosa, pero creo firmemente en el respeto a las personas y a sus opciones. ¿Que si fue una buena respuesta? Fue una respuesta sincera.

Pensándolo en frío, sería la respuesta que siempre daría porque es verdad y porque es lo que quiero. Es algo necesario. Aunque deteste a alguien, aunque su postura me resulte incomprensible, procuro ser respetuosa. En privado puede que me esté cagando en todo lo cagable pero cuando pasamos a la convivencia procuro ser aséptica. Nadie tiene culpa de mis opciones, de mis manías, de mis trastornos obsesivo-compulsivos y nadie tiene por qué aguantarlos. En ocasiones me encantaría perder las formas pero lo evito. Te respeto. Yo no te voy a convencer con mis ideas, yo no espero que hagas lo mismo que yo, yo no me quiero entrometer en tu vida.

Sin embargo, el respeto no es algo tan habitual. Hay mucha gente que me quiere convencer de que sus ideas son las buenas, de que mis opciones son erróneas y no tienen ninguna razón de ser, de que debo hacer tal o cual cosa, de que me debo plegar a un orden establecido que merece ser revisado. Cuando es alguien de mi entorno, lo evito. Marco una distancia y hago las advertencias pertinentes, pudiendo quedar el trato reducido a una vacua conversación sobre el tiempo que no implique nada. Sin embargo, ¿qué puedo hacer con personas que aspiran a gobernar mi vida desde el ámbito político y legislativo? Escuchando esta mañana a algunos senadores que pretendían vetar la reforma del aborto he sentido ganas de pedir un cinturón de castidad para mi cumple, preguntarle a mi padre sobre a cuánto asciende mi dote o el ir apuntándome a la lista de espera de los eventos que ha organizado Madrid para el día de la mujer. ¿Cómo se puede hacer una argumentación tan maniquea y sesgada? ¿Por qué en ocasiones parece que es un no por el no? ¿Por qué no se escucha? ¿Por qué confundimos los conceptos de “opción” con el de “obligación”?

Pero sobre todo, ¿por qué si yo respeto su decisión de no abortar por qué no respeta usted mi posibibilidad de hacerlo?

[Imagen: Your comfort is my silence, Barbara Kruger]

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Un pensamiento en “Respeto

  1. fernando-25 de febrero de 2010 10:59
    “Pero sobre todo, ¿por qué si yo respeto su decisión de no abortar por qué no respeta usted mi posibibilidad de hacerlo?”

    Básicamente, el que alguien quiera hacer algo no significa que pueda hacerlo (al menos no en una civilización que se presupone avanzada), sobre todo si atenta contra otras personas, o sus libertades.
    Respecto al aborto, los abogados te hablarían de los derechos del nasciturus, los científicos del comienzo de la vida, los filósofos de la ética o moral… Para mí es mucho más fácil: de un embarazo sale un niño, y abortar es atentar contra ese futuro niño.
    Creo que es un tema que se debe regular. Para mí es un tema difícil, puesto que no imagino tener que gestar a la fuerza un niño que no deseas. Pero creo que una persona adulta debe aceptar sus responsabilidades y obligaciones. Por otra parte, la mayor parte de las mujeres que piden el “derecho” a abortar nunca van a hacerlo (las feministas odian tanto a los hombres que ni siquiera creo que se dignen a tener relaciones con ellos 🙂
    ¿Cuál es la razón por la que tu quieres tener la posibilidad de abortar? Por si… ¿qué?

    Madame Tafetán-25 de febrero de 2010 11:16
    Pues igual que muchos hablan en esos términos, muchos médicos no saben determinar en qué momento un niño empieza a serlo. Probablemente yo nunca abortaría porque me encantaría tener un bebé pero no creo que un niño que no es deseado y que se le ve como una carga vaya a tener una calidad de vida.
    Tener la posibilidad de abortar no es eximirte de obligaciones y responsabilidades que como personas adultas tienes, pero son cosas que se deben tener porque nunca sabes lo que puede ocurrir, igual que yo pago un seguro dental y tengo una dentadura perfecta por naturaleza.
    En cuanto a lo último, te recomendaría que te informaras realmente sobre lo que es el feminismo porque con ideas como esas es necesario que exista. Te lo digo porque yo soy feminista y te aseguro que no odio a los hombres en absoluto: sólo detesto a las personas, hombres y mujeres, que continuan perpetuando una impostura de corte patriarcal. Quizás si todo el mundo escarbara y asumiera su propio ser ni el machismo existiría ni el femenismo sería necesario.

    Carola-25 de febrero de 2010 11:24
    Ignorando el terrible comentario acerca del feminismo, que supongo se ha hecho desde el humor aunque bastante agrio y fuera de lugar en una conversación seria como ésta, quería dar mi punto de vista.

    Yo quiero decidir cuándo y cómo tener los hijos. Y esta ley me ayuda a decidirlo y a no ser “víctima de las circunstancias”. No es una ley para matar niños, ni para ahorrar en condones u otros medios. Es una ley para situaciones de emergencia, para casos extremos, para accidentes. Es necesario “legalizar” el aborto para que ninguna mujer muera a manos de desaprensivos ni tenga que recurrir a métodos que ponen su vida en peligro nunca más. Es una ley para que los chicos aprendan cómo funcionan sus órganos, pues no todo es el aborto sino la educación y la prevención de situaciones terribles por las que nadie quiere pasar.

    Hoy en día aún hay chavales pensando que “la primera vez nunca puede quedarse embarazada una mujer” y cosas así. A grandes males, grandes remedios.

    En plan personal y al hilo de una pregunta anterior: Yo no quiero tener hijos y tomo mis precauciones, aunque no descarto que la situación cambie en el futuro. Por eso no quiero operarme, por ejemplo. Si alguna de estas precauciones falla, quiero tener una alternativa. Si por desgracia me violan y me embarazan de un cabrón violador hijo de puta contra mi voluntad, yo no querré tener ese hijo, aunque no tenga la culpa de nada.

    Yo quiero decidir cuándo y cómo voy a tener mis hijos, y nadie me va a obligar a otra cosa. Punto.

    kuikailer-25 de febrero de 2010 11:50
    “¿Cuál es la razón por la que tu quieres tener la posibilidad de abortar? Por si… ¿qué?”

    Sólo la insinuación me hace regurgitar el desayuno, pedazo de imbécil -no como insulto, si no como descripción tácita de la capacidad de raciocinio de quien insinúa.-

    Si no quieres abortar, no abortes tú, nadie te lo impide. Asocia tu biología a tu persona. No problemo.

    Ah! que eres varón como yo y estamos incapacitados para gestar… oh, retuétanos, algo que un varón nunca podrá hacer. ¿frustrado?

    Anónimo-25 de febrero de 2010 12:09
    Con eso quieres decir que todas las feministas son lesbianas???? jajajajaja bien fernando, bien.

    leonesytortitas-25 de febrero de 2010 12:27
    Y entre tanta mujer educada e informada, a veces hay fallos, errores, noches tontas.

    Yo me quedé embarazada a los 23 años de un tío que acababa de conocer, y no tuve ni 5 segundos de duda. Es algo de lo que no voy orgullosa – no, no estoy hablando del aborto. Eso fue lo único sensato que pude hacer. De lo que no voy orgullosa es de haber practicado sexo sin protección, ya que mucho más que el embarazo lo que me preocupaba era el SIDA.

    Lo mío tuvo un éxito relativamente feliz, en el sentido que la noche antes de la intervención (gratuita, garantizada y anónima en Italia) tuve un aborto espontáneo, así que me ahorré el quirófano.

    No lo dudé y no me he arrepentido nunca.

    Tener hijos es algo que se desea – mis dos hijos han sido deseados y queridos. Si ahora mismo, de alguna rara manera, me quedara embarazada sin querer, quizás abortaría – la verdad, no lo sé.

    Es algo demasiado grande, un embarazo y la cría de un hijo, para arreglarlo con un “una persona adulta debe aceptar sus responsabilidades y obligaciones” – ya que además quien se queda sí o sí con el bombo es ella. (Y el bombo no es sólo 8 meses de embarazo. Es también retrasar exámenes, perder trabajos, renunciar a subidas – todas cosas que a él no le pasarán por estar ‘embarazado’).

    En fin, lo siento mucho, pero hasta que ellos no puedan gestar fetos, la última palabra necesariamente tendrá que ser de la mujer.

    Madame Tafetán-25 de febrero de 2010 12:59
    Carola: muchas gracias por tu punto de vista. No querer tener hijos es una opción tan legítima como otra cualquiera, que lamentablemente tenía el problema de que aún tomando precauciones podía ocurrir.

    Kuikailer: gracias de nuevo 😀 Tu opinión me importa bastante porque eres un hombre que sabe un montonazo sobre mujeres y eso siempre está muy bien. Vamos, es lo deseable

    Leonesytortitas: es una decisión muy dura, y como tú bien dices, estando el sida el embarazo no parece nada a su lado. Pero un tropezón lo tiene cualquiera, por muy cabal y responsable que sea. A mí nunca me ha pasado y tengo muchas ganas de ser madre, pero supongo que en determinadas situaciones no querría tenerlo porque yo quiero darle lo mejor y hay situaciones en las que no.
    Por cierto, si a alguno de los comentarios posteriores se le ocurre dudar de tu calidad como madre, doy fe de que eres una madre estupenda, orgullosísima de sus hijos. Por si acaso, que hablar es muy fácil y faltar a la gente no te cuento

    Madame Tafetán-25 de febrero de 2010 13:03
    Me olvidaba de mi comentarista anónimo: tienes toda la razón. Es un silogismo pero realmente la estrechez de miras con la que se ha expresado Fernando es lo que tiene

    fernando-25 de febrero de 2010 13:05
    Los preservativos y demás métodos anticonceptivos pueden fallar, y esto hay que comprenderlo. Por otra parte no hace falta criar al niño, basta con tenerlo y darlo en adopción, que es lo que yo entiendo por una actitud responsable.
    Estoy seguro de que quien aborta no se arrepiente, porque no entiende que está matando a nadie. Mi razonamiento es el siguiente: ¿matarías a un niño recién nacido? No, ¿verdad? ¿Y a un niño que estuviera a una semana de nacer? Sigue así, y dime cuando sí le matarías.
    Para el que insulta y cree que habla bien:
    – una descripción no puede ser tácita, de hecho, es explícita.
    – no sé cómo asociar una biología a una persona 😕
    – querrás decir ‘retruécanos’

    PD: Se podría decir mucho del feminismo, además de hacer alguna broma, pero a mi juicio, si eres una mujer menor de 40 años, lo más probable es que no hayas sufrido discriminación alguna, y objetivamente tienes muchas ventajas por el hecho de ser mujer.

    Madame Tafetán-25 de febrero de 2010 13:16
    1. Efectivamente, puedes darlo en adopción, pero el embarazo conlleva ya muchas cosas, como retrasos y pérdidas en muchos aspectos

    2. Ese argumento es válido si entiendes que el feto es un niño: para mí es un proyecto

    3. Es tácita porque te has descrito con lo que has dicho y lamentablemente la biología femenina está asociada al hecho reproductiva porque no había más opción

    4. Dudar de que yo haya sufrido discriminación es vivir en los mundos de Yuppy. En cuanto a lo de hacer bromas, tienes el mismo acierto que Rosa Díez, así que mejor déjalo

    rlcesar-25 de febrero de 2010 13:25
    Estimado Fernando,

    Lamento informarte de que pienso (y notese que el pensamiento es libre), que estás completamente equivocado. Crees que la adopción es la única opción responsable, y yo no niego que esa actitud sea responsable, pero debes comprender que para una mujer, el hecho de pasar todo el proceso del embarazo es algo bastante duro. Ellas siempre deben tener (y tendrán) la opción de decidir si quieren o no pasar todo ese proceso.

    En cuanto a lo de “matar” a un niño recien nacido, vamos a entender esto de una forma distinta. Matar es un delito, así de sencillo (no voy a entrar en el debate de la eutanasia, que no viene al caso), pero abortar no es un acto delictivo, y, de hecho, es algo que está amparado por la ley.

    Ah, y si no sabes como asociar una biología a una persona, ves mirando tu cesta de la compra, no vaya a ser que lleves tampax, y te informo que por la bilogía asociada a tu persona (como dicen por aquí, eres hombre), no puedes tener menstruación, y los tampax, salvo que los compres para alguna mujer que te los haya pedido o a la que se los quieras regalar, a ti no te sirven de mucho.

    Y termino diciendote que una mujer de menos de 40 años sufre muchas discriminaciones, e incluso una niña recien nacida las sufre, ya que, por desgracia, estamos aún lejos de la tan cacareada igualdad. ¿Quieres ejemplos? Sal a la calle, te encontraras con muchos.

    Con todo el respeto del mundo hacia las mujeres que toman una decisión tan dificil coo de la que estamos hablando, se despide alguien que suele ser un lector anonimo de este blog.

    fátima-25 de febrero de 2010 14:13
    Hola:
    Soy feminista y tengo relaciones con hombres 🙂
    Soy feminista, no soy lesbiana y soy respetuosa conmigo misma y con los demás.
    Soy feminista, sí, joven mujer feminista, ah! y además, política…. qué cosas.
    Todo se va complicando ….
    Soy mujer, joven, feminista, política y roja ….
    Ay, Dios! Todo va a peor….
    Soy mujer, joven, feminista, me interesan los hombres, política, de izquierdas y ayer dije SÍ a la Ley de salud sexual y reproductiva y de interrupción voluntaria del embarazo.

    He recibido embriones, DVD´s, cientos de mails, cartas y nada me ha hecho cambiar de opinión y es por una cuestión básica: QUIERO DECIDIR, no que decidan por mi.

    Tú, Fernando, que hablas de las feministas, que te ríes de nosotras, diría que parte del problema de que muchos hombres no vean bien esta ley es por una cuestión de ego masculino y de que sienten que el valor (sí de mercado) de su esperma disminuye.
    No Fernando, ya no sois decisivos en la vida de una mujer (da igual que sea o no feminista), es que no lo sois.
    Fernando, debes entender que las mujeres buscamos compañeros que nos acompañen, también, en las decisiones complicadas como esta, no tutores que nos digan o nos obliguen hacer lo que ellos creen que se debe de hacer.

    ¿Pq hay que simplificar el hecho de abortar? ¿Las mujeres no son suficientemente inteligentes para decidir por sí mismas? ¿Pq hay tanto miedo a que la mujer tenga más derechos y más seguridad sanitaria? ¿Pq no sois capaces de decir claramente, que el aborto no es obligatorio? ¿Pq no decís que el aborto ha existido siempre? ¿Nadie recuerda cuando las niñas ricas se iban a Londres a abortar?

    Hombre, ya está bien.
    Soy mayor de edad y puedo decidir por mi misma.
    Como feminista busco ampliar los derechos de las mujeres, ser reconocidas personal y socialmente, y en ese camino hacerlo junto a hombres, que los hay y cada día más, que crean en esta causa.

    Fernando, hombres como tú y con ese discurso, son los que me hacen reafirmarme, aún más, en mis pensamientos e ideas y son los que me hacen que coja más fuerzas para seguir luchando y trabajando en pro de la igualdad.

    Una mamá (contra) corriente-25 de febrero de 2010 15:18
    Lamento tener que decir: ¡qué espanto!.

    Carola, el aborto no está pensado para que tú decidas cuándo y cómo tener hijos. No es un método anticonceptivo.

    Ya sé que mi opinión no es ni moderna ni progre, pero me parece espantoso que haya una sola mujer que defienda el aborto como un derecho.

    Como jurista tengo que decir que el aborto es un delito que sólo en algunos casos muy tasados se permite. Hasta que venga la súper reforma, claro, y podamos disfrutar de ese estupendo “todo vale” en algo tan serio como la vida humana.

    De todas formas, como la entrada iba sobre el respeto, yo quiero decir que a mi el respeto no me vale para todo en la vida. Hay cosas que no se pueden respetar porque admitir lo contrario es hablar del “relativismo moral” que tan de moda está ahora.

    Lo siento, pero para mi hay cosas que están bien, otras que son pasables, otras opinables y luego, algunas pocas son deleznables.

    Así que cuando alguien me habla de aborto me veo en la obligación de decir que se trata de un asesinato, se vea por donde se vea. Es mi obligación moral como ciudadana de este país decirlo alto y claro.

    Sobre el feminismo, ni entro ni salgo, por estoy al corriente, pero si alguien me pregunta sobre la relación entre ambas cosas, diré que considero que el aborto es una de las cosas más machistas que existen en este mundo.

    MLD-25 de febrero de 2010 16:10
    Si nos ponemos a hablar del respeto, y dejando a un lado (o al menos al margen de la cuestión) el tema del aborto, yo también quiero pedir RESPETO.

    Respeto a todas esas mujeres que están enarbolando su condición de mujeres para defender la nueva Ley del Aborto.

    No señoras, esto no es una cuestión de feminismo, ni de lucha contra el machismo, ni siquiera un ámbito reservado a la mujer. En el momento que surge un cigoto es porque hay una intervención masculina, con lo que arrogarse de la exclusividad del tema de la maternidad me parece un desacierto tremendo. Aquí no hay condición sexual que valga, sino ideología pura y dura, un debate médico/filosófico/moral o como queramos llamarlo, en el que desgraciadamente se utiliza a la mujer como moneda de cambio de la negociación política.

    Soy mujer, y estoy en contra absolutamente de esta ley. Con base en el respeto pedido por la autora del blog, no voy a exponer mis argumentos para estarlo. Pero sí que quiero gritarle al mundo que COMO MUJER que soy NO me siento ni representada, ni defendida, ni más protegida ni más respetada con esta ley. Esta ley es el resultado de un proceso parlamentario que como demócrata que soy me toca aceptar y respetar, con MUCHO dolor, pero no puedo tolerar que se argumente que se me está defendiendo.

    No nos llevemos a engaño. Salvo contadísimas excepciones (como la de una opinión anterior), normalmente un proceso de aborto es un drama doloroso y traumático para muchas mujeres. No es un derecho, porque los derechos se “disfrutan”, y nadie sueña con tener un bonito aborto. Y eso mejor que nadie lo saben las mujeres que han abortado, sobre todo las que posteriormente han pasado por un proceso de recuperación traumático. Revestir el aborto de tintes de “logro social para la mujer” me parece una auténtica locura, y los abrazos entre diputadas que vimos ayer en la televisión me dan vergüenza ajena.

    Desde aquí les digo (incluyendo a la diputada que acaba de decir que ayer votó a favor de la Ley): No, señoras, ustedes no me están representando. No me utilicen como arma política. Defiendan su postura desde un punto de vista ideológico, filosófico, ético o médico, pero no como algo por lo que la mujer está en lucha. No es así. Las mujeres tenemos aún demasiados desafíos por los que la inmensa mayoría luchamos como para vendernos la moto de que se está luchando por nuestros derechos en un tema tan conflictivo como este. Somos demasiadas las mujeres que estamos en contra de esta ley como para no merecernos ese mínimo RESPETO.

    Un saludo

    Madame Tafetán-25 de febrero de 2010 20:54
    César: chapeau a tu respuesta,ya quisieran muchos tener tu mesura a la hora de analizar las cosas.

    Fátima: gracias por tu apoyo y me solidarizo contigo porque yo tengo los mismos problemas que tú: soy joven, femenista, roja, me interesan los hombres… vamos, que venga Torquemada y nos ajusticie 😉

    Una mamá (contra) corriente: lee bien el comentario de Carola porque ella no ha dicho eso. Carola no quiere tener hijos y pone sus medios, pero si un día por una fatalidad se quedara embarazada, ¿es justo que lo tenga y que el niño no sea querido?
    Ya lo he dicho varias veces: un feto no es un niño, es un proyecto, y te encontrarás con muchos médicos que te dirán lo mismo que yo. Pero ojo, es mi opinión y no pienso obligar a nadie a que la comparta, por una cuestión de respeto recíproco.
    En cuanto a lo del machismo, realmente te recomiendo que te informes mejor sobre el feminismo porque equiparar ambos conceptos es algo completamente erróneo.

    MLD: me parece perfecto que no estés de acuerdo, pero a mí me parece una posibilidad que se debe tener, a la que no se obliga a nadie, mientras que de la otra manera si te veías obligado a aceptar lo ocurrido. En cuanto a lo de la representación, no seamos tan falaces, por favor: votas para que te representen y según el resultado es mayor o menor. ¿O es que yo me tengo que ver representada con la falacia de programa de celebración del 7 de marzo que hace la comunidad de Madrid? Pues no, no me siento representada, por no decir que asqueada, así que no participaré y en las próximas elecciones intentaré que quien salga elegido tenga una mayor afinidad conmigo.

    Fer-25 de febrero de 2010 21:04
    Voy a romper la tendencia de los dos últimos comentarios, pero sin querer excederme demasiado (básicamente, entre Madame Tafetán, Carola, Fátima y otros han resumido todo lo que opino al respecto).
    Soy varón. No soy machista, pero tampoco feminista: simplemente abogo por la total igualdad de sexos, no sólo en estos aspectos, sino en el resto de derechos.
    Y abortar, tal y como dicta esta nueva ley (que no sólo es del aborto, cavernarios, sino de salud sexual), es un derecho. Es un derecho que, quizás, a mí no me va a atañer, pero tampoco me atañe el matrimonio homosexual y estoy a favor del mismo.
    En democracia hemos de acatar las decisiones de la mayoría, tanto si nos convienen como si no lo hacen. Esa es la primera lección que deberíamos aprender: respetar las opiniones de los demás, siempre y cuando éstas vengan bien argumentadas.
    El problema de una democracia como la nuestra reside, como siempre, en la ampliación de derechos. Alguien ya lo ha comentado y lo repito: a muchos les fastidia que la “estancia” de la niña en Londres ya no sea exclusiva; a ciertas clases ya se les acaba el chollo del control demográfico para mantenerse en la cúspide de la pirámide social.
    Es una especie de despotismo ilustrado: todo por el respeto, pero sin respeto.

    Carola-25 de febrero de 2010 21:20
    Hola de nuevo. Por alusiones debo responder a la mamá contra corriente, aunque poco tengo que decir pues la autora del blog lo ha explicado a la perfección. Por supuesto jamás se debe abortar “como método anticonceptivo”. El aborto es una “solución” de emergencia a quien ya de antemano ha hecho lo que ha podido para no tener hijos. Posiblemente para algunos es tan fácil como operarse, dejar de lado la vida sexual o algunas otras opciones. Pero yo no soy alguna, yo soy yo.

    Yo utilizo métodos anticonceptivos para no quedarme embarazada que es de momento lo que he decidido. Para mí, no tengo necesidad ninguna ni tampoco ocasión, dinero, ni me veo madre. Al menos este mes, este año, esta temporada. Quizá cambie, quizá no. No lo sé. Lo que sé es que no tengo obligación de reproducirme; no está en peligro mi especie, ninguna creencia me obliga a ello, etcétera. No creo que deba ni siquiera tener que justificarme, porque es mi decisión y ya está. Nadie puede forzarme a cambiar esa decisión. Y es por ello, que si por desgracia, en un extraño caso que podría darse, todos esos métodos que empleo fallan, querré tener un camino que elegir. Con toda la pena del mundo, pero querré decidirlo y hacerlo sin peligro. Sin utilizar sustancias peligrosas. Sin prácticas insalubres que pongan en riesgo mi vida. Muchas mujeres han muerto intentando abortar, ellas y los fetos. Y en este caso, yo misma defiendo unos plazos razonables. No se puede abortar un ser de ocho meses, ni de seis. A no ser que esté claro que no es viable y que va a morir al poco de nacer porque tiene espina bífida, por ejemplo. ¿Quién querría gestar una desgracia así? Y lo mismo, ¿quién querría gestar un niño para abandonarlo a su suerte, para que se pregunte por qué no le quisieron?. Me estoy enredando demasiado.

    Para quien quiera acercarse a mi punto de vista, me gustaría enlazar un artículo de un filósofo que se llama Jesús Mosterín, titulado “Una bellota no es un roble”: http://2006.atrio.org/?p=1681

    Es difícil trazar la línea entre la bellota y el árbol, pero hay que trazarla. Porque hay casos desesperados en los que hay tomar decisiones dolorosas. No es fácil, ni se quiere banalizar el asunto legalizando lo que ya se hace, aunque malamente. La gran mayoría de centros públicos se niegan a practicar abortos.

    Un saludo, y buen debate.

    Madame Tafetán-25 de febrero de 2010 23:16
    Fer: qué bien has explicado el funcionamiento de la democracia, de verdad

    Carola: cómo no hacerlo, si es que has dejado clarísima tu opción 😀

    MLD-26 de febrero de 2010 09:17
    Madame Tafetan:

    Justo a eso me refiero. Esto es un tema político, no de feminismos. Por eso mismo digo que estar de acuerdo con esta ley o no no es una guerra mujeres-hombres, sino de personas que opinan diferente, sean del sexo que sean.

    Madame Tafetán-26 de febrero de 2010 09:34
    Tiene dos planos desde mi punto de vista: político y feminista. Eso sí, no tiene nada que ver con una guerra entre hombres y mujeres como tú dices, porque eso no es feminismo. Y si lo piensas infórmate sobre las últimas corrientes de pensamiento feminista porque no dicen nada de eso. Ha llovido mucho desde Betty Friedan

    Gabriel Syme-9 de marzo de 2010 23:03
    Primero, debo aclarar que soy cubano y eso es importante porque: 1. el aborto se legalizó en Cuba bajo determinados supuestos en 1936; 2. en 1965 se instauró la ley vigente en la actualidad que es una ley de plazos y que permite el aborto libre hasta las 16 semanas; 3. vengo de un país en general bastante más liberal (yo incluso diría amoral) en temas sexuales y sus consecuencias, por muchas causas, entre ellas, que el cubano medio es supersticioso, pero no religioso (hay una diferencia) y supongo que eso ayuda.

    Creo que del aborto, como todos los derechos, se puede abusar (lo que temen muchos), y conozco chicas contemporáneas conmigo que lo hicieron. Pero no se puede prohibir algo porque algún idiota vaya abusar de ello como no se pueden prohibir los coches porque haya imbéciles que conduzcan borrachos y atropellen a alguien.

    Uno de los problema de este tema es que es muy difícil tener una discusión racional con quiene se oponen: nadie es “pro-aborto”, lo que quieren quienes apoyan esta reforma (que me parece mentira no se haya hecho antes)es que exista la posibilidad de abortar si es necesario o una mujer no quiere llevar a término su embarazo por las razones que sea.

    El otro problema reside en que quienes se oponen no suelen ofrecer argumentos reales. O proponen objeciones que parten de su superstición particular: la Iglesia está en contra, hay una nueva “vida” (quieren decir alma), el feto es “inocente” (tendría mérito si fuera otra cosa, pero en realidad hacen referencia al tema del pecado original, y es por tanto una inocencia metafísica y por tanto aún más falsa) y similares, que yo respeto que crean en ellas, pero objeto que se las quieren imponer a quienes no creen.

    Los otros argumentos son sentimentales: ¡es un bebe! (no, no lo es, por favor, seamos serios, es un embrión o un feto, depende de la semana en que se encuentre el embarazo), ¿te gustaría que te hubieran abortado a ti? (como si yo me fuera enterar si lo hubieran hecho; dado que no existiría, ni me gustaría ni dejaría de gustarme) y aquello de… ¡es una vida! ¡está vivo!

    Milagro es que no lo estuviese. Pero también están vivas las células que componen un tumor, las cucarachas y las ovejas. Es cierto, ninguno de ellas se convertirá en un ser humano y ahí está el problema, no es que esté “vivo”, es que es una futura vida humana. Yo, lógicamente, siento simpatía por mi especie, pero no me engaño, la vida humana no es más valiosa que ninguna otra, salvo para nosotros. Al planeta y al universo no les importamos porque no tienen conciencia, así que no pueden tener conciencia de nosotros. Si mañana nos extinguiéramos, todo seguiría igual; no para nosotros, claro, pero sí en el universo. En realidad les choca por ese natural antropocentrismo que sentimos todos, pero que no es más que una ilusión, una forma de sentimentalismo, el “nacionalismo” de los seres humanos, por así decirlo. Ojo, probablemente imprescindible para la supervivencia de nuestra especie, pero que no nos ciegue.

    No quiere decir esto que no considere el aborto como un mal necesario. Simplemente trato de ser objetivo, de abstraerme y mirar las cosas fríamente. Sí creo que se deben establecer plazos (tomando en cuenta el momento en que el feto puede subsistir con autonomía o cuándo se forma el sistema nervioso, por ejemplo) y respetarlos. De hecho, las 22 semanas que creo que se manejan me parecen excesivas, creo que las 16 de Cuba (4 meses) son tiempo suficiente para detectar un embarazo y tomar una decisión. Pero que cada país decida lo que mejor estime conveniente.

    Sí me he descojonado con los hombres que ahora reclaman el derecho a decidir si sus mujeres deben abortar o no reclamando sus derechos de futuro padre. Después de que los hombres nos pasáramos siglos tratando de esquivar las responsabilidades de la paternidad, después de que nos pasáramos siglos tratando de no reconocer los hijos engendrados en aventuras sexuales, después de tener una literatura que se basa en esas actitudes y sus consecuencias que cubre siglos, ¿ahora estos tíos descubrieron que ellos querían el derecho a opinar? ¿De verdad? ¿Me lo creo? Por favor, es un intento patético de querer controlar el derecho reproductivo de las mujeres. Yo entiendo que hay poderosas razones biológicas (no sólo culturales) para que los hombres teman concederle a las mujeres las mismas libertades sexuales que nosotros ejercemos, pero dado que somos animales racionales, podemos tomar un poco de distancia y tratar de valorar el problema objetivamente y obviar determinados impulsos irracionales que ya no tienen sentido. O eso espero.

    Y disculpad que me haya extendido tanto.

    Madame Tafetán-10 de marzo de 2010 08:51
    Disculpado, Gabriel: un comentario tan bien razonado, aunque sea tan largo que ocupe dos, siempre es bienvenido además de enriquecedor

    Anónimo-10 de marzo de 2010 12:03
    Simplemente, voy a decir esto:

    “Quinta semana de gestación.

    En esta semana se desarrollan el corazón, el sistema nervioso, que tiene la apariencia de un tubo y en esta semana se cierra para formar el cerebro. También comienzan a formarse los músculos y los huesos.

    Ya es visible un ojo, se comienzan a formar los lentes que lo compondrán, y un oído. El tipo de sangre de tu bebé ya esta determinado.

    A los lados del tronco se pueden ver los inicios de lo que serán los brazos y piernas.”

    Así que, ustedes me dirán si siente o no siente cuando lo están destrozando por un derecho que él debería tener.

    Perdón, también se me ha olvidado decir, que con el aborto, se les quita la oportunidad a personas que quieren adoptar porque no pueden tener niños y hay colas de 6 a 8 años de espera. Así que, siento mucho decir, que me parece un acto egoísta. Y por otro lado, la ironía es esta, hacer una ley para permitir el aborto y al mismo tiempo por otro lado con listas de esperas de adopción de esa índole, más las investigaciones para las inseminaciones, etc… Por no tenerlo unos 9 meses, le estas quitando a una familia que lo quiera y una vida entera. Así que no me digáis que es un derecho. Y lo siento mucho. Y respeto vuestra opinión, pero para mí es inconcebible.

    Un saludo. Sandra.

    Madame Tafetán-10 de marzo de 2010 23:36
    ¿Egoísta? Hombre, Sandra, hay un camino intermedio entre ser egoísta y una mártir abnegada, porque claro, si pasar un embarazo fuera un camino de rosas, pero no, perdona, te acarrea una serie de consecuencias más o menos llevaderas para la salud además de un conjunto de handicaps para el desarrollo sociolaboral.
    Pero vamos, para mí eso es un detalle aparte de todo lo que conlleva. Para mí un bebé es “persona” desde el momento que nace y da señales de vida; mientras tanto, no tiene ni derecho a ser enterrado como persona

    Fer-11 de marzo de 2010 11:01
    De hecho, ni se enterraban como personas los bebés que nacían en los conventos hasta hace no mucho, sino que simplemente se les hacía un huequecito en una tapia.
    Además, se puede adoptar a un niño de diez años. Sólo que no queda tan cuco en las fotos como si fuese recién nacido.

    Gabriel Syme-12 de marzo de 2010 19:37
    No sólo se puede adoptar a un niño de 10 años, sino que si la situación en España es similar a la de EE.UU. y U.K., lo que no abundan son los bebés y los niños muy pequeños, pero sí hay un montón de niños mayores que nadie quiere adoptar. Y aunque entiendo las razones detrás del fenómeno, no puedo dejar de pensar que eso sí es egoísmo.

    La posición de la Iglesia sobre el aborto ha cambiado durante los 2 mil años que tiene de historia, que no ha sido siempre la misma ni inventamos el aborto ayer. Como curiosidad sobre el tema de cuándo se empieza a considerar “persona”, le pregunté una vez a un amigo de los años, que es un personaje “peculiar”.

    A nosotros nos unió la música (él es cellista y sabe mucho de jazz), pero además él es astrólogo, cabalista (no como Madonna, sino en serio, de leer en hebreo y eso) y mago (no de las de fiestas infantiles, sino de talismanes y garabatos en el suelo). Eso suena raro y un poco loco, pero igual es falta de familiaridad. En cualquier caso, no es más inverosímil que la Inmaculada Concepción, que esa “pesadilla teratológica” (Borges dixit) que es la Trinidad o que un zombie benevolente sea nuestro salvador.

    El caso es que un día le pregunté a este chico cuál era su opinión, desde sus creencias. Él me dijo que no tenía ningún problema con el aborto porque hasta que el bebé no nacía y respiraba por primera vez, eso era sólo un “recipiente”, un trozo de carne. Que era con la primera inspiración que entraba “el espíritu” en el cuerpo.

    Eso puede sonar loco y absurdo, pero no lo es menos pensar que desde el momento de la concepción en ese óvulo recién fecundado anida un alma inmortal.

    Por cierto, Fer, probablemente pasarías un buen rato oyendo hablar todo entusiasmado a este tipo sobre la España de Alfonso X y las investigaciones herméticas en ese período, para él (que es un poco conservador), el último período donde se practicó con seriedad el ocultismo en Occidente.

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