Una que ha nacido señorita

No me gustan los picnic. Ni en un parque ni en el campo. En el primer caso sólo pienso en las garrapatas que campan a sus anchas por el abono primaveral y en el segundo porque odio el campo: puedo ser la más ecológica, hacer todas las separaciones posibles de basura, pero la naturaleza en su sitio y yo en el mío, es decir, la ciudad. Pero por encima de todo ello existe otra causa: no me gusta nada la idea de tirarme en el suelo a comer, con los pies a la altura de la comida, y acabar con la ropa manchada por la puñetera hierba, que no hay manera de que salga.

La conclusión: que una ha nacido señorita para ciertas cosas. No es que necesite criados ni nada por el estilo pero soy incapaz de hacer ciertas cosas que se atribuyen a la juventud sin que pase un mal rato. No me agrada la idea de irme de acampada, ni de dormir al raso dentro de un saco ni dentro de un cubículo de nylon y por eso nunca me he decidido a irme a un festival de música de varios días: porque yo quiero mi cama y mi ducha. Pero no me vale cualquier ducha: quiero mi ducha individual, limpita, y no un plato de cultivo del instituto Pasteur. Podríamos cambiar el escenario natural e irnos a una playa, pero la cosa no cambiaría mucho porque da igual que sea una recóndita cala que una enorme extensión rodeada de apartamentos en multipropiedad y hoteles todo incluido: la arena pasará a ser un elemento indispensable de tu atuendo ,aparte de tener el pelo como si fuera un estropajo de Scoth Brite.

Y una también lleva muy mal cuando tiene que ir a comer o a cenar a un restaurante populachero, lleno de fotos de famosillos, con comida casera que pagas al precio de un solomillo Wellington salseado con reducción de Pedro Ximénez y acabo con asco cuando tengo que cocinar para quince en cualquier fiesta de guardar. Cuando me plantean fantasías eróticas con comida procuro cambiar de tema porque no se me ocurre otra cosa peor que acabar sudada y pegajosa por la glucosa del helado, pero tampoco me imagino en la cama con alguien que tenga el pelo largo porque creo que ya tengo suficiente con el mío. Soy incapaz de comprar en tiendas desordenadas. No fumo por pereza y no me drogo ni bebo hasta emborracharme porque la idea de perder el control y empezar a hacer el ridículo me desagrada. Mis horas de sueño son sagradas y el tiempo mi bien más preciado así que a partir de cierta hora me recojo para poder disfrutar del día siguiente…

Podría seguir enumerando mis “manías de diva”, obsesionada por la limpieza y el orden, pero da lo mismo. Alguno dirá que soy una rancia, otro que soy una vieja prematura y a mí me da igual lo que piensen: sólo respeta mis gustos al igual que yo lo hago contigo.

[Imagen: Retrato de Madame de Pompadour de François Boucher, en la Alte Pinakothek de Munich]

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Un pensamiento en “Una que ha nacido señorita

  1. marimoko-11 de agosto de 2009 09:51
    A mi me encanta la naturaleza, esos paisajes que te hace olvidar de donde vienes y a donde vas, todo ese mundo de animalicos y plantas que viven al margen del resto… Pero también disfruto de un finde hogareño en casa,.. Yo llevo muy mal los sitios saturados de gente.. cuando vas de paseo y para recorrer 50 metros tardas 10 minutos esquivando gente y gente y gente…cuando vas a comprar y tardas 2 minutos en coger una camiseta y 30 en esperar a pagarla…y otras muchas cosas.
    Fantasías eróticas con comida, jajajaja … como dice el dicho, solo el sexo es sucio si se hace bien.

    supersalvajuan-11 de agosto de 2009 10:09
    Es que se trata de urbanidad. Nada de cosas raras. Lo más importante del bueno es estar bien. Y en un camping, nadie está bien. Incomodidades.

    Yon-11 de agosto de 2009 10:24
    ¡Urbanita! Pues nada tu te lo pierdes 😛 A mi me gustan tanto los lujos como la falta de ellos. Disfrutar con lo mínimo y disfrutar de tener de todo.

    Nhoa-11 de agosto de 2009 13:40
    Yo sin mi guisante bajo el colchón tampoco duermo…
    Y no podría renunciar a mis baños que ríete tú de los de Cleopatra.

    Y el campo… pues eso, para las cabras está genial, cada uno en su lugar…

    Súmale a tu lista lugares comunes tipo gimnasio: ¿poner yo mi culito donde lo ha puesto ese tío sudado? me desmayo -con síncope incluido- de la sola impresión!

    Y en el metro en invierno con mi guante izquierdo siempre puesto :P(el derecho por protocolo desenfundado) que alguna barrera hay que poner a todos los gérmenes griposos que pululan por ahí (A, B y todo el abecedario)

    Sin embargo me encanta la playa, eso sí con mis rituales particulares cargados de manías.

    Será que soy otra rancia duquesa con tocado de plumas en la cabeza y con luces algo confundidas… pero me parece de lo más normal!
    Y mira que me han clavado en cruces por ello, (qué respiro ver que no me clavan sola en el monte calvario :P)

    Un beso señora duquesa

    Zeberio Zato-11 de agosto de 2009 16:04
    Pues yo conozco a uno que ha conseguido hibridar su apartamento urbanita con los lujos campestres. Vamos, que de guarro que es tiene vegetación por las esquinas del pasillo, ácaros festejando en el colchón y un cultivo de bacterias en la bañera que da para descubrir las siguientes tres generaciones de antibióticos. ¿Te mola?

    japogo-11 de agosto de 2009 17:27
    Oye, esto es caldo de cultivo para un monólogo!! Desde el respeto te lo digo, eh?
    Porque ciertamente me siento muy identificado con muchas de las cosas que enumeras… lo que pasa es que de vez en cuando sí dejo que se asome el lado salvaje a la rutina, y suele sentar bien.
    Pero bueno, una diva de manía exquisita. Chapeau!

    Paloma Abad-11 de agosto de 2009 22:08
    Yo también me anoto a ser señorita. El campo en su sitio y yo en el mío.
    Yo reciclo basura en casa, pero de ahí a ser ecologista tengo un largo trecho…

    Madame Tafetán-12 de agosto de 2009 00:09
    Marimoko: si a mí la naturaleza no me disgusta, pero en fotografía, porque no me relaja :)En cuanto a los sitios saturados, también me ponen de los nervios, unos más que otros, la verdad.

    Supersalvajuan: efectivamente, es urbanidad. A mí mi anterior trabajo me ponía un poquito enferma porque era el colmo del desorden

    Yon: uno es rico en cuanto se familiariza con la escasez, que decía Epicuro. A mí no me importa la sencillez, pero el tema de la pulcritud… me afecta demasiado. Y sí, soy una urbanita, el asfalto me pone 😛

    Nhoa: mira que te intento redimir de ser una rancia con tus veintipocos, pero nada… pues ahí estaremos juntitas, fustigándonos 😛

    Zeberio: ¿no serás ni tú ni tu padre, espero?

    Japogo: más de una entrada me han dicho que por qué no hago un monólogo… porque muchas veces han surgido de una conversación con amigos

    Paloma Abad: a ti y a mí no nos cogían en Greenpeace ni de coña 😉

    Zeberio Zato-12 de agosto de 2009 13:27
    No, Madame, mi padre no es y yo no existo. Cuánto daño han hecho al mundo esos que cuentan historias propias como si fueran de sus amigos: tengo un colega que una vez…

    Por cierto, le doy la razón a Japogo: de aquí sacas un monólogo y te vemos miles por el youtube.

    Madame Tafetán-12 de agosto de 2009 16:35
    No suponía que fuera una historia propia referenciada como ajena: os tengo en muy alta estima, aunque tú no existas 😉
    Si algún día me decido a hacerme monologuista, pues nada, Japogo y tú seréis invitados de honor

    ehimeintothelight-13 de agosto de 2009 12:46
    Yo también soy muy señorita. Eso del camping, qué dices, uh!? Aunque vivo en el campo (en una casa con todas las comodidades, of course) y eso de sentarme en la hierba y sentirme en contacto con la tierra me gusta… pero en pequeñas dosis.
    Lo de la ducha, 100% de acuerdo, con decirte que todos los días que me ducho aquí en UK, con las chanclas de la piscina (eso de las piscina municipal creo que tampoco sería tu cup of tea, pero yo ya tengo mono de nadar :P)

    Respecto a las otras características, cada uno es como es, y si a alguien no le gusta, pues que no mire (aunque podría usar una expresión en inglés más apropiada xD) Yo puedo llegar a ser muy delicadita para ciertas cosas… ^^

    danimetrero-14 de agosto de 2009 00:20
    y los de los campings? Eso es otra pelicula. yo tambien debo de haber nacido señorito.

    Madame Tafetán-14 de agosto de 2009 22:40
    Ehime: vamos, el campo domesticado, a ser posible, con bonitos bancos al sol para los días de invierno y a la sombra en verano. En cuanto a lo de la piscina, es que soy más bien de secano así que sobre ese tema no he caído.

    Danimetrero: puff, nada nada, una camita y punto 😉

    BARBITURICOS CON REBUJITO-17 de agosto de 2009 21:43
    a mi comer en el campo me fastidia porque hay bichos que no veo pero se que están…y se me corta la digestión solo de pensarlo.y un garito lleno me pone cardiaca porque no se como anda de higiene los 4 que tengo pegados a mi y que bailan como yo mas que nada por no hay hueco para hacer ningun pase de baile…

    Perla del Turia-17 de agosto de 2009 23:08
    Querida Madame Tafetan, ¡¡qué post más liberador!!!! Absolutamente de acuerdo con todo (excepto con lo del pelo en el partenaire: siempre he sido muy del look asilvestrado). Qué gusto encontrar una voz amiga que grite a los 4 vientos lo incómodo que es comer en el suelo o ducharse en un plato lleno de restos bacteriológicos. Por favor, ¡que nos den una corte ya! O un imperio. 😉

    Madame Tafetán-18 de agosto de 2009 18:17
    Barbie: no esperaba menos de ti con tanto glamour…

    Perla del Turia: pues sí que me resultó liberador y lo que más me está gustando es encontrarme con gente que también odia ciertas cosas. Nos merecemos algo por aguantar lo que aguantamos

    Mángel-23 de agosto de 2009 22:15
    Estimada Mme. Tafetán:
    Me irritan tus familiaridades y las motos que tratas de vendernos. Madame de Pompadour (y fíjate bien que digo “de”) no sólo está muy por encima de tus posibilidades sino que, a pesar de tus esfuerzos por envilecerla privándola de su rango (puesto que por sus méritos fue elevada del común Poisson al rancio Pompadour) tu serás siempre una “borrega” (¿lo has pillao?), porque a ti no hay Dios que te eleve, maja.

    Madame Tafetán-29 de agosto de 2009 01:40
    Mángel: lo pillo, lo pillo, no soy tan lerda como crees. Ni me intento comparar con Madame de Pompadour ni vender nada: no son más que ironías. Sólo te puedo decir una cosa: si tanto te irrita lo que escribo, no sé qué haces perdiendo el tiempo leyendo algo que te disgusta.
    Si piensas que tus apuntes rebuscados o el que hagas chistes con mi apellido me va a afectar, te equivocas: no pretendo gustar a todo el mundo. Al contrario

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    Zeberio Zato31 de agosto de 2009 16:26
    Mángel: odio a Risto Mejide. Argumenta, hijo, argumenta y ya si eso te tomo en cuenta.

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    Madame Tafetán31 de agosto de 2009 16:40
    Zeberio: compararle con Risto es darle demasiada importancia, porque este ni sale en televisión ni tiene link que nos lleve hasta él

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    ehimeintothelight1 de septiembre de 2009 18:21
    Jolín, los hay que se lo curran para dar por saco… lo digo por las florituras. Hombre, una cosa intermedia entre lo de este y la Esteban, por favor. (A lo mejor ahora me llama a mi barriobajera… xD)

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    Madame Tafetán5 de septiembre de 2009 00:55
    E-hime: pasando, a ver si ha visto algo de razón en mis palabras y decide no volver

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