La arruga es bella

Cuando yo era pequeña, mi abuela me decía una y otra vez que yo iba a salir a ella y que cuando creciera tendría unos grandes pechos. Yo la miraba, recordaba la profundidad de aquel canalillo en el que mi primo y yo jugábamos a meter todo tipo de papelillos, me enfurrunchaba y le contestaba ¡No! Si me sale tanta teta me operaré para quitarme. Pero se equivocó: la que heredó el generoso busto fue mi prima y yo salí a mi otra abuela. Con pechos medianos y tobillos anchos.

Pechos medianos y tobillos anchos. Sí, esos son un par de mis rasgos. De lo primero estoy satisfecha; de lo segundo no tanto. Para mi altura mis pies no son excesivamente grandes (aunque sea un 41) y además no son estilizados, con lo cual esta combinación de factores hace que muchos zapatos no me queden bien o que directamente me sea imposible ponérmelos. También mi piel es tan pálida que hay muchos colores claritos que me quedan fatal y es mejor que me ponga faldas de vuelo dado que no soy una sílfide porque me encanta comer. Pero así soy yo. Lo único que puedo intentar es adelgazar pero ni la forma de mis pies cambiaría ni el tono de mi piel, porque apenas me pongo morena se va por el sumidero cuando me ducho. Podría seguir listando elementos físicos míos que me gustan y otros que no tanto pero qué más da. No me voy a enfadar porque mis ojos sean pequeños o porque de vez en cuando me salgan las mismas ojeras que a mi padre. Esa soy yo, con mis cosas bonitas y otras que no me lo parecen tanto, pero la sola idea de cambiar algo de forma permanente me causa pánico. Me puedo cortar el pelo, alisármelo, hacerme mechas rojas y pintarme la raya del ojo de tal manera que parezca que me han sacado de una pintura egipcia pero son cosas que puedo hacer o no, que con agua y jabón puedo deshacer muchas de ellas o con un poco de tiempo…

Agujas, bisturíes, láser… prefiero que cualquier elemento punzante esté lejos de mí excepto para lo estrictamente necesario. Pero sé que lo mío es un caso extraño, soy consciente de que hay mucha gente que se inyecta por aquí y se estira por allá, que afronta su vida como si subiera unas escaleras mecánicas en sentido contrario: parece que ganan a la vejez pero acaban convirtiéndose en la parodia de lo que fueron, en una caricatura grotesca de la edad. Desde mi punto de vista, la cirujía estética es antinatural porque borra todo rastro de lo que se es. Una y otra vez repito que no cambiaría nada mío porque entonces dejaría de ser yo. Me miraría en el espejo y no reconocería aquel esquema físico que permanece desde mi niñez.

Quiero que mi cara y mi cuerpo narren mi historia. Que las arrugas de mis ojos digan que me reí mucho, que el tamaño de las bolsas de los ojos indiquen el índice de desvelos, que si mis pechos y mi vientre están flojos señalen que fui madre, que mis gafas perpetuas hagan pensar que leí mucho… Un cuerpo vivido, lleno de recuerdos, desde una cicatriz en el vértice de mis ojos de cuando pasé la varicela con 5 años hasta la última pata de gallo que me saldrá. No quiero borrar nada: quiero que mi cuerpo cuente lo que soy.

[Imagen: Madre migrante, Dorothea Lange]

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Esta entrada fue publicada el 20/07/2009 a las 21:56. Se guardó como Reflexiones, Yo y mi circunstancia y etiquetado como , , , , , . Añadir a marcadores el enlace permanente. Sigue todos los comentarios aquí gracias a la fuente RSS para esta entrada.

Un pensamiento en “La arruga es bella

  1. Gonzalo García-21 de julio de 2009 00:30
    Y para que vas a cambiar cuando eres única. Enhorabuena Ana

    danikardone-21 de julio de 2009 01:30
    ese mismo principio sigo yo. por eso castigué mi cuerpo con acero quirurjico hasta casi parecer pinhead de hellraiser, porque hoy ya no queda (casi) ni rastro de ello, pero el día que me apetezca volverá el titanio a surcar mi carne; por eso jamás me he tatuado ni lo haré: el forever sin undo button me acojona muchísimo, pues ya aprendí hace mucho que reniego constantemente de los preceptos estéticos que ensalcé en un pasado no tan lejano, por muy vehementes que entonces éstos fuesen…

    marimoko-21 de julio de 2009 08:56
    La piel blanca que para unos es enfermiza, para otros es una piel pura y angelical, para los que unos tobillos anchos son antiestéticos, para otros son signos de mujer y no de niña, los ojos pequeños para unos son inexpresivos, para otros son como dos pequeñas perlas negras por descubrir, ¿Porque privar con operaciones a aquellos que te ven y aprecian, tal y como eres?… Yo siempre he llevado gafas, hace tiempo que mi vista se estabilizó y como amate del deporte que soy, es incómodo el uso de estas en actividades cotidianas… siempre he pensado en quitármelas con esa sencilla operación láser, pero siempre te queda el gusanillo de decir… ¿ Y si va mal y me busco problemas por simple comodidad? ¿Merece la pena?…
    El cuerpo cambia día a día, mes a mes y año a año… Y una de las tareas (no siempre sencilla) para encaminarnos hacía la felicidad, es aceptarnos en cada tramo de nuestra vida.

    supersalvajuan-21 de julio de 2009 09:20
    La felicidad siempre está ahí; lo único importante es saber aprovecharla.

    B-21 de julio de 2009 11:57
    Pues yo estoy de acuerdo en cuanto a las operaciones de estética en la cara. No entiendo a la gente que se cambia los labios o los pomulos, pero yo si no me diera miedo y supiera que todo va a salir bien, me quitaría la lorzilla y corregiria algun efecto de la gravedad.Perdonadme la superficialidad.Saludos.

    japogo-21 de julio de 2009 23:30
    Muy bonita visión. Muchos deberían tomar ejemplo de esta forma de ver las cosas y recordar que la gente que acepta sus arrugas y su edad es la que más belleza expresa en la recta final de sus vidas. En cambio, los que juegan a esconderse tras una careta, al final no son capaces de reflejar en nadie, a través de una mirada o un gesto, lo que realmente quieren transmitir.

    ehimeintothelight-22 de julio de 2009 13:42
    Preciosa forma de disuadir a la gente que quiere pasar por el quirófano.
    Me gustó mucho, y sí, es muy interesante encontrar a gente que quieren ser ellos mismos al 100% 🙂

    Madame Tafetán-22 de julio de 2009 18:33
    Uoh, cómo mola, cuánta gente nueva 😀

    Gonzalo García: muchas gracias. Nunca nadie me había felicitado por querer ser yo misma.

    Danikardone: es que el botón de “undo” es fundamental, que nunca se sabe qué puede ocurrir

    Marimoko: efectivamente, para gustos están hechos los colores. De hecho, si lo pienso, yo en el siglo XIX hubiera triunfado, pero me da igual, yo soy como soy y me gusta la idea de guardar mi esencia (a mí me pasa lo mismo con lo de la operación de miopía)

    Supersalvajuan: saber aprovecharla y ver que está ahí, porque veo mucho ciego de conveniencia

    B: hombre, estamos de acuerdo en las más “graves” que para mí son las más criticables. Deformarte la cara es deformar tu identidad

    Japogo: a los cirujanos plásticos no les parecería tan bonita, pero bueno… 🙂

    Ehimeintothelight: la cuestión es ¿lo conseguiré? 🙂

    danimetrero-24 de julio de 2009 01:37
    Me encanta lo que cuentas y me alegro de tu manera de pensar, ojala muchas mujeres pensaran asi. Mi novia tiene pechos medianos, tobillos anchos y gemelazos grandes. Por eso la llamo cariñosamente Roberta Carla.

    Elvira-26 de julio de 2009 18:27
    Precioso de verdad.

    Muy respetable manera de ver la cirugía estética.

    Me ha fascinado la explicación de que el cuerpo narra la historia de nuestra vida, pero si mis pechos y mi vientre le cuentan al mundo que he sido madre, pero no es así, es cuando pienso en uno, dos y hasta tres quirófanos.

    Con lo que si estoy 100% de acuerdo, es con cirugías que te cambian tanto las facciones, que acabas por no reconocerte ni tu misma(o).

    Todo consiste básicamente, en aceptarse.

    Te repito, precioso post!

    Madame Tafetán-28 de julio de 2009 00:15
    Danimetrero: jajajaja, supongo que tu novia debe tener un gran sentido del humor porque si no tendría razones más que justificadas para matarte 😉

    Elvira: lo que me preocupa principalmente es la cirugía facial pero la verdad es que entrar en un quirófano para algo que no sea puramente médico con me convence un pelo

    Introspectre-28 de julio de 2009 12:11
    Una magnífica reflexión…

    Madame Tafetán-29 de julio de 2009 00:09
    Se te echaba de menos por aquí 🙂

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