Intimidad


¡Ah! Pero… ¿eso no es lo que somos nosotros?

La primera vez que me invitó a ir al cine me tomé a risa la pedante cinefilia con la que me presentó la película que podíamos ir a ver. En los Alphaville ponen una comedia erótica alemana, me decía por el messenger. Mientras me decía que se llamaba Desnudos yo le espeté mi ingeniosidad. Sonrió: le hizo gracia que en apenas un mes mi concepción de nosotros dos fuera ésa.

No la he vuelto a ver. No estuvo mal pero se quedó ahí, en esa memoria de películas que ves y que pasan al fondo, para no molestar a otras que vuelven a ti cada cierto tiempo. Sin embargo, me descubrió una cierta afición suya: no tanto por las comedias ni por el cine alemán sino por la temática erótica. No era nada escandaloso, todo era muy natural, pero me resultaba curioso que siempre acabáramos con películas de ese tipo, que acabáramos viendo Carmen y él resaltara mis virtudes físicas frente a las de Paz Vega (no os penséis que estoy igual de buena, ni muchísimo menos), que fuéramos a ver Dreamers o que yo le hablara de la controvertida recepción que tuvo 9 songs en el festival de San Sebastián y planeáramos ir a verla en cuanto la estrenaran.

Lo acabamos dejando. Me quedé con las ganas de ir al cine a ver Lost in translation y dejamos que todo se fuera diluyendo.

Esta semana, alguien a quien, bueno, no conozco demasiado pero al que aprecio bastante pasó un mal rato viendo una película que le hacía recordar cosas para las que no estaba preparado. Recordé que a mí me ocurría lo mismo con otra. No era ni Desnudos, ni Dreamers, ni 9 songs. No. Fue una película que vi después de todo aquello, después de lo más o menos protocolario y antes de ciertos escarceos nostálgicos: Intimidad. Recuerdo que el último cumpleaños en el que estábamos juntos le regalé Amor en tiempos tristes de Hanif Kureishi; al mismo tiempo, yo me compré la novela del mismo autor en la que se basaba la película. Podríamos haberla visto perfectamente juntos, los dos nos habíamos leído los textos en los que se basaba la película, pero no: la vi una tarde, en mi casa y acabé con un nudo en la garganta. Y casi lloraba: lloraba porque me sentía igual de sola que la protagonista, porque hubiera dado igual que habláramos, porque nos parecíamos tanto a ellos y apenas nos conocíamos, porque sólo importaba el sexo, enmascarado de otra cosa.

[Imagen: Nuevas sensaciones]

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Esta entrada fue publicada el 07/06/2009 a las 16:47. Se guardó como Los hombres sin atributos y etiquetado como , , , , . Añadir a marcadores el enlace permanente. Sigue todos los comentarios aquí gracias a la fuente RSS para esta entrada.

Un pensamiento en “Intimidad

  1. supersalvajuan-7 de junio de 2009 20:00
    Domingo de abstracción.

    Ernesto-7 de junio de 2009 21:43
    La intimidad vivida por dos personas no puede, ni debe, revivirse por una sola; si pede evocarse, recordarse, pero nada más.

    ibon-7 de junio de 2009 22:48
    Soledad. La entiendo. Te entiendo.

    japogo-8 de junio de 2009 01:34
    Ocurre a veces que estás rodeado de muchos o de alguien y no has estado nunca tan sol@ como en ese preciso momento.

    Madame Tafetán-9 de junio de 2009 17:19
    Supersalvajuan: me gusta la abstracción.

    Ernesto: supongo que él también la habrá evocado a su manera, pero es curioso cómo en la película son dos islotes que realmente apenas tienen contacto

    Ibon: ya sé que me entendiste muy bien y que te gustó leerme más que en otras ocasiones. Eso es un subidón 🙂

    Japogo: exactamente. Y es bastante doloroso, la verdad

    Premeditada y Divina-8 de julio de 2009 23:22
    leerte me ha reflejado, me recordó a otra historia de este lado del mundo…
    En realidad encontré tu blog buscando a andrés barba,me hizo gracia la manera en la que lo conociste, pensé eso que se dice de este lado, a los escritores hay que leerlos no conocerlos…
    El año pasado le conocí en un encuentro internacional de escritores y me pareció un buen tipo, claro con esa pose que hasta le hace más atractivo, nos tomamos un par de pares de tequilas y conversamos muy agusto, es un buen tipo…
    Me gustó encontrar tu blog, en verdad lo que he leído me suena muy familiar, me suena a mis historias, eres como un espejito…
    sobre todo en ese post donde das un par de pasos a seguir para seducirte…
    un saludo

    Madame Tafetán-10 de julio de 2009 00:37
    Premeditada y Divina: me alegro que te haya gustado encontrar mi blog pero sobre todo me gusta saber que hay gente que más o menos tiene pareceres similares a los míos. Vuelve cuantas veces quieras 😀

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