Penélope ante la pantalla

Conocía la historia. Había leído la Odisea y las Heroidas, entre otros textos, y sabía perfectamente los detalles de aquel viaje lleno de aventuras. Cuando emprendas tu viaje hacia Ítaca, debes rogar que el viaje sea largo, lleno de peripecias, lleno de experiencias…Eso le gustaba, el viaje, las peripecias, pero no Penélope. La espera no era lo suyo. No la entendía a ella, los años, la espera, el tapiz que tejía y destejía, tanto tiempo sin cambios más allá de las canas y las arrugas, la pretensión de que todo sería igual cuando él volviera, que seguirían siendo los mismos.

Movía el dedo sobre el ratón táctil de su portátil. Una pestaña, otra, otra, una nueva entrada, “conversaciones” absurdas en el Twitter, buscando nuevos temas en el Spotify, reorganizando sus fotografías en su Flickr… era sábado por la tarde y se iba a quedar en casa. Nadie iba a salir y él estaba fuera de la ciudad. Iba a trabajar, a la facultad, tomaba café con alguna amiga… rellenaba el tiempo pensando cuándo volvería: era una incógnita. Descubría sus éxitos y las diferentes paradas de su viaje gracias a los estados del Facebook pero nunca estaba claro cuando volvería a Madrid. Se lo pasaba bien, disfrutaba de los pequeños placeres que te puedes encontrar en cada nueva ciudad…

Lo que fueron veinte años eran casi veinte días.

[Imagen: Penélope, de William Adolphe Bouguereau]

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Esta entrada fue publicada el 24/05/2009 a las 13:43. Se guardó como Creación y etiquetado como , , , . Añadir a marcadores el enlace permanente. Sigue todos los comentarios aquí gracias a la fuente RSS para esta entrada.

Un pensamiento en “Penélope ante la pantalla

  1. supersalvajuan-24 de mayo de 2009 17:57
    Tiempo, cambio, duración. Es siempre la mismo. Siempre, todo mentira. La realidad no existe.

    Casandra-24 de mayo de 2009 19:45
    Es precioso. 🙂

    Zeberio Zato-24 de mayo de 2009 20:32
    Qué triste debe de ser seguir a alguien por el facebook y no atreverse a mandarle un mensaje. Espero que no me ocurra nunca…

    B-24 de mayo de 2009 23:09
    Me ha gustado mucho tu relato.Si Penelope viviera en este siglo, seguramente sería asi.

    Yon-26 de mayo de 2009 18:54
    :O

    Madame Tafetán-29 de mayo de 2009 00:41
    Antes que nada, os tengo que agradecer a tod@s los buenos comentarios que me habéis dejado: últimamente no consigo sentarme a escribir una entrada y que me digáis todo esto en una tan breve, con más pretensiones literarias que otras me da muchos ánimos, sobre todo porque me quiero poner a escribir una historia (yo nunca hablo de novelas, ni cuentos, ni de relatos… yo creo que cuento historias)

    Supersalvajuan: es una manera de verlo, aunque así duele más, porque hace todo más absurdo.

    Casandra: me alegro de que tu primera aproximación a mi blog te haya gustado 🙂

    Zeberio: es triste pero es lo que hay. Si fuera que es que no me atrevo (que tú ya sabes que ese no es mi problema), pero la cuestión es que está tan atareado que no da señales, salvo esas…

    B: me hizo “gracia” pensar que esta situación de espera se parecía a mí. Las circunstancias son distintas pero el resultado se puede parecer

    Yon: jejejeje, como ya te pedí que me aclarases tu reacción… Me alegro que te causara una buena impresión

    maría simó-30 de mayo de 2009 21:25
    penélope en el XXI tiene una barra de loading 😉

    muy bonito, parece que estamos en las mismas o en parecidas.

    Madame Tafetán-30 de mayo de 2009 21:38
    Jejeje, eso mismo he pensado cuando lo he visto.

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