Hasta el moño del buenrollismo

La cara que debió de poner mi padre cuando el médico le dijo: Ha tenido usted una niña con lengua bífida.

Está claro que no fue así. Está claro que, por muy buena que sea la maternidad de La Paz, el doctor no pudo intuir que aquella niña de 4 kilos y 52 centímetros, de pelo negro, que se estaba desgañitando, era una víbora en potencia. Como mucho, las enfermeras me pudieron llamar cabrona porque no paraba de llorar y despertaba a todos mis congéneres. Y así hasta los cuatro años, bullendo, chillando, hecha un bicho. Pero, bueno, eso no tiene nada que ver, la verdad: no son más que los síntomas de que estaba descubriendo mundo… a mi manera.

Luego pasan los años, te calmas, decides que es más placentero descubrir el mundo sin hacerte cuarenta chichones en la cabeza y que un poquito de sentido crítico no está mal. Bueno, en mi caso no es un poquito: es una constante, incluso llevada al extremo. Soy el sarcasmo hecho carne.

Suelo ser la primera en poner un mote, en sacar punta a algo que ha ocurrido, en desquiciar a alguien con mis respuestas intencionadas… me río hasta de mí misma. Nunca me había parecido un problema hasta que, hace muy poco, no paro de oír voces que se preocupan por tener pequeños momentos criticones: no me refiero a esos momentos en los que, en la oficina, mis jefes me recuerdan que la queja es mala, que la queja contamina (lo cual, al cabo del tiempo, he acabado por comprender), sino a la gente que me rodea, que se preocupa por criticar a alguien excesivamente pesado y egoísta. Se sienten culpables, comienzan a creer que son malas personas, se cuestionan si obran correctamente… hasta que les pregunto que qué mal hacen con ello y si no se sienten más liberados al hacerlo, que si preferirían guardarse todo ese hartazgo que le producía ese ser.

Ladean la cabeza y balbucean. Bueno, la verdad es… Acabo teniendo razón: no te cae bien, es un plasta, en ocasiones sientes ganas de asesinarlo, ¿no te sientes más relajado después de bautizarle con un mote, cuando alguien le lleva la contraria? Es cierto que no es una actitud muy ejemplar que digamos, pero no todo el mundo te va a caer bien, te va a reportar un estado de bienestar próximo a la felicidad, sino más bien lo contrario. Se te va a llenar la boca de amenazas y de instintos asesinos y, una vez que has verbalizado todo eso, te sientes más relajado.

A mí me gusta que la energía fluya, que todo marche bien, pero también me gusta que haya puntos discordantes, que me hagan pisar el suelo y ver que no todo es de color de rosa, que me hagan cuestionarme todo lo que yo tengo por cierto y por fijo… pero desde el respeto.

Llevo unos cuantos años padeciendo a los buenrollistas y ya he dicho basta. Padeciéndoles en mis carnes, que no es sólo el dolor de escucharles. Sin reparar en los detalles de las diferentes historias, era fascinante el escucharles hablar del respeto y de la apertura de mente de cualquiera de ellos hasta que hablabas o hacías algo que no estaba en consonancia con lo que ellos consideraban “correcto”: en mi vida me he sentido más juzgada. Decidí dejarles a su libre albedrío hasta que, llegado un momento, dije que hasta ahí habíamos llegado. No voy a decir que mi actitud de ese momento sea la más acertada pero era con la que yo me sentía más cómoda y era cortar por lo sano. Probablemente alguien pensará que hay algo de rencor por mi parte: es probable, no voy a decir que no. En un caso me enfadé muchísimo por una conversación que no tenía que haber oído y en el otro decidieron apartarme como si fuera una apestada en uno de los momentos más deprimentes de mi vida. Mi actitud no fue ejemplar pero lo que yo sentí en ese momento es que lo que yo consideraba amigos no lo eran. En encuentros posteriores ha habido reacciones de todo tipo: desde comunicaciones físicas que se negaban a hablar conmigo hasta reacciones de efusividad como si no hubiera pasado nada. Una intenta mantener las formas en un caso y en el otro te quedas pensando cómo se puede ser tan cínico. Aunque, bueno, claro, la cuestión es que nada les turba. Meditaciones, reflexiones y demás moñadas malinterpretadas de tipo oriental les ha transportado a un lugar más allá del bien y del mal, confundiendo lo que está bien con lo que está mal.

Luego dicen que yo tengo muy mala leche pero, por lo menos, se me ve venir.

(Imagen: perteneciente a la película Watchmen, de Zack Snyder)

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Esta entrada fue publicada el 16/03/2009 a las 13:37. Se guardó como Reflexiones y etiquetado como , , , . Añadir a marcadores el enlace permanente. Sigue todos los comentarios aquí gracias a la fuente RSS para esta entrada.

Un pensamiento en “Hasta el moño del buenrollismo

  1. supersalvajuan-16 de marzo de 2009 17:41
    y son muy falsos los buenrollistas. unos judas

    Zeberio Zato-16 de marzo de 2009 22:30
    Yo soy más bien buenrollista, de esos que no se enfadan nunca y se hartan poco. El problema es que cuando me harto o me enfado no espero a que se den la vuelta para criticar: lo suelto a la jeta.

    Quizás sea una costumbre que tenga que parar, porque algún día me partirán la cara.

    Por cierto, los que malinterpretan moñadas orientales son los mejores. Edifican castillos sobre nubes esponjosas y tratan de que subas tú también. Son inaguantables.

    Madame Tafetán-16 de marzo de 2009 23:09
    Supersalvajuan: efectivamente, son unos falsos, porque cubren con una fachada impresionante una podredumbre terrible.

    Zeberio: ese concepto de buenrollismo no me preocupa, sobre todo si de vez en cuando dejas salir la mala leche (por cierto, a mí también me van a partir la boca el día menos pensado). Los que me molestan son esos entes superiores de la nueva era, que son de lo más mezquinos.

    BARBITURICOS CON REBUJITO-24 de marzo de 2009 11:22
    sigo tu camino, pero aun me quedas lejos. una lastima, porque a veces me gustaria soltar la lengua mas. Es cierto que algun dia nos ganaremos un guantazo, pero nos habremos quedado taaaaaan agustito!!yo suelo sopesar la situacion haciendo dos preguntas: me dan de comer? me pagan un sueldo? si ambas salen que no, arraso.
    un beso!

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