Tic Tac Tic Tac

A veces me da por pensar que debería cambiar mis horarios vitales, ser menos matinal y vespertina y dedicarme más a ser nocturna. A una le gusta la claridad (en el sentido más amplio de la palabra) y no es que pretenda confundirme con la noche, pero si modificara mis hábitos y frecuentara más otras franjas horarias, no tendría extraños encuentros a medianoche. A medianoche, hace dos fines de semana, surgió en la pantalla de mi ordenador un mensaje de una persona de la cual pensaba que no volvería a tener noticias. Había desaparecido de forma silenciosa, sin dar explicación alguna y ahora volvía de forma inesperada, lleno de buenas intenciones.

Aquel cuadradito de color azul que me saludaba me dejó sorprendida. Tanto o más que a mis amigas: aquel incidente requería un comentario urgente al día siguiente. Todas preguntaban si le había escuchado, que qué le había dicho, que si iba a quedar con él… En comparación con todo lo que decían yo resultaba ser de lo más benevolente, lo cual es una paradoja si tenemos en cuenta que a él había ciertas cosas que no le habían gustado, cosas que a mí no me parecen tanto, cosas que me parecen fruto de la indignación, cosas que me parecen tan propias de mí que creo que son difíciles de modificar.

Tachó mi actitud de exhibicionista por contar todo aquello aquí y yo pensaba que había quedado claro que yo era un poco exhibicionista si tenemos en cuenta las dimensiones de mis escotes.

Me pidió que matizara pero, cuando me fui a acostar, me dio un episodio de dewarismo y me planteé que yo no tenía que pedir disculpas por nada. Cada momento produce efectos distintos porque cada momento tiene unas circunstancias concretas: yo soy la misma de siempre pero no la misma de hace unos meses. Como le pasará a él, como le pasará a tantos otros.

Tic Tac Tic Tac

Es el momento de comenzar otra vez de cero. ¿En qué punto situamos el cero?

(Imagen: secuencia de la película El hombre mosca (Safety Last),de Fred C. Newmeyer y Sam Taylor)

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Esta entrada fue publicada el 09/03/2009 a las 21:35. Se guardó como Los hombres sin atributos y etiquetado como , , . Añadir a marcadores el enlace permanente. Sigue todos los comentarios aquí gracias a la fuente RSS para esta entrada.

Un pensamiento en “Tic Tac Tic Tac

  1. Introspectre-10 de marzo de 2009 22:25
    Perdona mi ignorancia pero… ¿dewarismo? En cuanto al cero… ¿No estamos constantemente arrancando de cero? Será que el cero es justo el infinito… O que el cero es eterno… O que son las 22:25 y ya desvarío…

    Madame Tafetán-10 de marzo de 2009 23:42
    Jajajaja. Con el dewarismo me refiero a que tengo momentos dignos de cualquier anuncio del whisky Dewars 🙂
    Sobre el cero… hubo un cero, cuando nos conocimos, pero ¿partimos de cero si volvemos a intentarlo? Ya te compensaré con una canción mañana por el desvarío

    danimetrero-14 de marzo de 2009 15:54
    justo iba yo a preguntar los mismo del dewarismo.En mi opinion creo que a veces hay que partir de cero otra vez . las cosas no pasan porque si, si has vuelto hacia atras (cuadradito azul en la pantalla) puede que sea por algo.

    Madame Tafetán-16 de marzo de 2009 14:40
    Danimetrero: cómo os puteo, la verdad, me inventé la palabra…
    Efectivamente, en determinadas situaciones, hay que partir de cero otra vez, aunque quede el poso de lo que ocurrió. Lo que pasa es que en este casi lo de que haya vuelto hacia atrás no pinta tan halagüeño como en otros casos

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