Clase, glamour y estilo: no tienes nada de eso, bonita

Yo siempre lo he dicho: la clase no se hace, se nace.

Eso le decía uno de los protagonisas de Perdona, bonita, pero Lucas me quería a mí. Sí, ya sé. No es una película grandiosa pero tiene algunas frases míticas. Con los años, apareció la primavera pasada ese geniecillo en bata de lord inglés que es Jousie y más o menos repetió esa misma máxima: para tener estilo no es necesario tener mucho dinero; efectivamente ayuda pero hay gente que con cuatro trapos tiene muchísimo más estilo que alguien que está pocho de dinero. Si pensáis un poco, rápidamente daréis con algún ejemplo de lo que estoy diciendo.

Yo no sé si tengo clase. Lo que sí sé es que parece ser que tengo un estilo muy definido. Mil veces me han dicho que algo era “muy tú” y el colmo fue hace un par de semanas cuando mi amiga Laura, que había estado de puente en Gijón, me contaba que su novio, nada más entrar en una tienda de bolsos, le dijo que esa tienda me encantaría. Que eso lo hubiera pensado ella, que ya me tiene más calada, pero que lo diga su novio, que apenas me conoce de unas 3 ó 4 horas… algo debo tener para que sea tan inconfundible. Cuando era becaria en la universidad, Guio me decía casi todas las mañanas Que mona va esta chica siempre, y un exnovio, nada más verme, hacía inventario de lo que llevaba puesto, convencido también de que mi estilo era muy peculiar.

En ello estoy… mis apreturas en el armario me cuesta, bueno, como mis problemas en las estanterías con los libros: no sé si es que tengo muchos, si es que la habitación es pequeña o es una conjunción de ambos factores. Pero el problema no es ése, pues una ya está acostumbrada a jugar su Tetris particular a la hora de guardar las cosas cotidianas, sino que llegados esos momentos en los que me tienen que hacer regalos (navidades y mi cumpleaños) ya no sé qué me pueden regalar. Bueno, si simplemente consistiera en sugerir una idea… pero no es así: yo me voy de tiendas, yo decido y luego me lo pagan. Antes, hasta tenía que hacer el paripé de que no lo sabía y hacerme la sorprendida pero ya, en las últimas ocasiones, he decidido que vamos a prescindir de ese capítulo porque creo que ya estaba rozando el histrionismo.

¿Qué me compro? Pues caprichos: otra chaqueta de cuero, unos zapatos color malva tornasolados, una gorra de angora con un broche que imita a una de Chanel… Caprichos que me ayudan a estar siempre divina y que, realmente, creo lograr. Pero me hace gracia que este suceso es casi imperceptible en mi familia. Si sólo fuera eso… lo peor es que tengo que escuchar frases absurdas que me dan ganas de convertirme en el azote de horterismos varios. Yo, que quiero ser como Naty Abascal cuando esté borracha y exaltar el amor y la belleza de los que me rodean, en esos momentos me dan ganas de mutar en Anna Wintour, con el abrigo vintage de mi abuela. Si ya tuve bastante con los zapatos rojos de mi prima, que parece tener ganado el glamour por aquello de que fue modelo en su adolescencia, lo que me dejó a cuadros fueron las grandes frases que surgían en torno a los regalos de mi otra prima, que aspira a ser Audrey Hepburn y sólo llega a un vago remedo de alguna de las componentes de Un paso adelante. Y en eso está ella, pelándose de frío en pleno invierno por ir de lo más moderna con una cazadora plastiquera de color rosa. Moderna e “intelectual”. Un día se lamentaba de que ya no le podía dejar tantos libros y, por eso, de vez en cuando, aparece un sms en mi móvil pidiéndome que le recomiende algún libro. En el último me pedía un libro del tipo de La insoportable levedad del ser. Puff. Y yo qué sé… ¿De trama, de ideología, de estilo…? Da igual. Entre tantos vagos momentos de glamour, hay lugar para el alimento para el alma: dos libros de Milan Kundera. ¿Qué puedo decir? Es tan… cool.

¡Ah! ¿Yo? ¿Que qué soy yo? Básicamente, un rara avis, que la última vez que fue a París se compró libros de Raymond Queneau y Roland Barthes. Sí, vamos: una friki.

(Imagen de Monsieur Z)

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Esta entrada fue publicada el 13/01/2009 a las 16:49. Se guardó como Mi familia y otros animales, Yo y mi circunstancia y etiquetado como , , , , . Añadir a marcadores el enlace permanente. Sigue todos los comentarios aquí gracias a la fuente RSS para esta entrada.

2 pensamientos en “Clase, glamour y estilo: no tienes nada de eso, bonita

  1. Ni idea de que eres y como vistes, no te he visto mas alla de detras de los pelos y no he podido adivinar mas que unos bonitos labios. Pero te puedo decir que me gusta como eres.
    Ah, y que escribes como los putos angeles nena!!!

    P.D: Si hay faltas de ortografia, te aguantas, que esta mierda de WordPress, solo saca el corrector en Ingles… Y yo soy mu burro.

  2. supersalvajuan-13 de enero de 2009 19:08
    ¿Qué eres muy tú y te van los colores malvas? Entonces si eres cool.

    Madame Tafetán-13 de enero de 2009 19:11
    Y un suplicio para daltónicos, que a veces voy con unas combinaciones de colores…

    ernesto51-13 de enero de 2009 23:41
    Madame, el estilo, el glamour, lo chic… c’est vous ¡¡¡¡

    Y su texto, bella dama, hermosa y delicada donde las haya, desprende todo el aroma y la fragancia de los perfumes franceses.

    Su galante admirador, prendado de su savoir-fair…

    danimetrero-14 de enero de 2009 02:41
    Tienes razón hay gente que aunque lleve una camiseta tiene estilazo. Y hay otos que llevan un trje y parece que les han colgao. el estilo se tiene o no se tiene

    Madame Tafetán-14 de enero de 2009 10:01
    Ernesto: muchas gracias por tus palabras. Ahora no habrá quién me aguante 😉 Pero, entre nosotros, delicada, delicada… no soy 🙂

    Danimetrero: no me hables de trajes que veo cada cuadro en la estación de Pitis mientras espero el Cercanías… qué poquita vergüenza

    M-14 de enero de 2009 11:00
    Jajaja…me parto contigo. Has estado aguda y certera a partes iguales. Yo también soy de la opinión de que la clase ni se impovisa, si se estudia, ni se compra. Sólo se lleva pegada a los huesos, va inserta en el ADN, por decirlo vulgarmente, se tiene o despídete. Así que habremos de conformarnos con alcanzar, si poodemos, un estilo propio…

    Madame Tafetán-14 de enero de 2009 11:15
    M: pues ya con conseguir un estilo propio nos podemos dar con un canto en los dientes, porque a veces me da un poco de miedito lo uniformada que va a veces la gente, y no digo ya las adolescentes. Pasar por la entrada del Joy Eslava a las 7 de la tarde un sábado dan ganas de gritar.

    Madame Celofán-14 de enero de 2009 14:46
    Si es que hay gente que no se entera de la enormidad de una, ¿verdad? Pero bueno, como dijo mi adorado Boris Vian, por aquél entonces Vernon Sullivan, “et on tuera tous les affreux”.

    Morlaa-17 de enero de 2009 17:17
    jajajaja creo que nos llevariamos muy bien, hay relativamente poca gente que le encante ir de compras y cuando sale a por ropa y rebajas tambien compra libros!!!
    Un beso!

    Madame Tafetán-17 de enero de 2009 22:50
    Morlaa: la verdad es que una buena librería para mí tiene el mismo peligro que una tienda de ropa y/o complementos con una buena colección. De hecho, hay algunas por las que prefiero pasar de largo porque me lo compraría todo

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