Los propósitos de año nuevo

El otro día, a Clara le entró la risa porque no me tomaba las uvas, pero le hizo más gracia aún saber que en mi vida me las había tomado. Nunca jamás: lo digo totalmente en serio. Las uvas no me gustan y me intentaron convencer con nueces, trocitos de mazapán… pero nada. Entre pitos y flautas, que si ya lo probaré el próximo año, que si me llega esa extraña dolencia de incomprensión continua que es la pubertad y la adolescencia, llegué a la edad adulta, me dio un ataque volteriano y dije ¡buah!, ¿para qué?

Para que se cumplan tus propósitos de año nuevo, boba, dirá alguien. Buen intento, pero es que tampoco hago planes a partir del uno de enero. No sé. Los planes y yo tenemos una relación extraña desde hace muchísimos años. De hecho, cuando tendría unos 16 ó 17 años, estando en el colegio, la monja que nos daba religión nos dijo que hiciéramos un “ladrillito” con nuestros propósitos para el año próximo para la ofrenda de la misa. Venga, el que quiera reirse, que lo haga, yo lo haría, o preguntaría si estáis de cachondeo, pero es lo que tiene el ir a un colegio de monjas que tiene incluida la misa en el horario de clases. Llegada esa hora que esperaba con tanta emoción (casi tanta como los logaritmos neperianos), el cura y la monja se encontraron durante la homilía con ese momento tan frecuente que es pedir algún voluntario para que comente lo que ha escrito y todo el mundo se calla como las putas en Pascua, así que se decide que haya uno… a dedo. ¿Y quién fue la elegida? Ah, craso error. ¿Para qué me eligen a mí? Entre las diferentes preguntas que me hicieron sobre por qué no lo había hecho, la conclusión fue que no tenía esperanza en el futuro y que, por tanto, no tenía fe. Qué carita se les quedó. Ilusos…

Realmente, no soy tan sumamente nihilista. Para ellos fue una jarra de agua fría pero tampoco era cuestión de organizar un debate filosófico-existencial con dos personas que piensan que Feuerbach, Nietzche, Sartre y Vattimo son el demonio hecho carne. Sería tan absurdo como si hoy lo hiciera con el primo de Paco Clavel y el foro de la familia. Pero no nos desvíemos del tema: sea por lo que sea, yo no hago planes… a corto plazo. No puedo dejar de fumar y no me puedo comprometer a ir al gimnasio porque, la verdad, a veces creo que me debería dedicar al vicio postcoital y sobre lo segundo… no tengo ni tiempo, ni ganas ni algo que me motive.

Hace poco, me encontré con una lista de proyectos que hice con una compañera de la facultad. Eso es lo más cerca que he estado de hacer planes y llamarlos así me parece un poco osado porque son tan ambiciosos que sólo resultan a largo plazo y algunos incluso como sueños. De entre un montón de cosas absurdas que sé positivamente que no voy a hacer (por ejemplo, ser cantante: seamos realistas, ¿quién va a aguantar una versión de Françoise Hardy pasada por el post-punk?), sólo salvo unas pocas:

  • especializarme en análisis del discurso y en semiótica
  • tener una tienda de complementos y accesorios convenientemente personalizados por mis manos
  • ser relaciones públicas
  • escribir una buena novela
  • renovar el sistema educativo
  • practicar esgrima o boxeo
  • aprender encaje de bolillos
  • ser madre

Logopedia, empresariales… mejor lo dejamos y no te digo ya lo de entrar en una École de Hautes Études: eso son ganas de sufrir y de fliparse.

(Imagen: Ifigenia, Anselm Feuerbach)

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Esta entrada fue publicada el 04/01/2009 a las 19:07. Se guardó como Yo y mi circunstancia y etiquetado como , , , , . Añadir a marcadores el enlace permanente. Sigue todos los comentarios aquí gracias a la fuente RSS para esta entrada.

Un pensamiento en “Los propósitos de año nuevo

  1. murreli-5 de enero de 2009 16:00
    lo del encaje es cuando me toque la primi y nos mudemos a brujas, acuerdate!! luego no me dejes tirada….

    ernesto51-5 de enero de 2009 18:15
    Me gustan tres de tus deseos: el de la novela, el cambio del sistyema educativo y los encajes de bolillos.

    Genial tu texto, por cierto yo tampoco he tomado las uvas este año.

    Abrazos

    mbell-13 de enero de 2009 03:19
    Excelente.

    Saludos

    Mbell

    Madame Tafetán-13 de enero de 2009 18:50
    Murreli: tú tranqui, que ya sé que lo del encaje depende de ti y de tu suerte con la administración de loterías.

    Ernesto: me alegro de que te hayan gustado tres de mis deseos, que la verdad es que son de lo más dispar 🙂

    Mbell: bienvenida a mi blog

    Anónimo-15 de enero de 2009 09:43
    Gran lista de propositos. Me quedo con lo de ser madre xDç

    Ibon

    Madame Tafetán-15 de enero de 2009 09:47
    Jajaja, Ibon. Pero tú tranquilo que lo dejaré para después de que vayamos a Escandinavia.

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