Chuck Norris

Chuck Norris es el puto amo. Es un tío que, entre otras cosas, puede dejar embarazada a una mujer con sola mirarla y que ha sido capaz de contar hasta el infinito en dos ocasiones. Pero es que, aparte de otro montón de hazañas que ha realizado, que han hecho que el Vaticano comience a preocuparse por sus increíbles facultades, este hombretón ha conseguido que no pierda mis esperanzas en el sexo masculino.

Hace ya más de un mes y medio que cierto personajillo desapareció de mi vida por razones que aún desconozco. Un chico tranquilo, sensato, sensible. Vamos, con lo que soñamos todas en algún momento, ¿no? Hablaba de cine y de teatro, le gustaban Björk y Sigur Rós, se consideraba a sí mismo romántico y no paraba de decir lo guapa que era y que se había puesto nervioso nada más verme porque le gusté más de lo que se había imaginado. A mi amiga Cristina le hacían mucha gracia estos detalles (y otros más) y en una ocasión dijo “pero si es él la chica”. Una y otra vez digo que no soy una delicada flor de invernadero y es cierto que hay veces en que juego el papel de ser la que toma la iniciativa y el ser menos sensible, cosas que absurdamente se atribuyen a los hombres en oposición a ciertas cursiladas que parecen cosa de mujeres.

Pero no era la primera vez que ocupaba la posición “fuerte” en una relación. Anteriormente, el hombre intermitente, causante de que conociera a este personajillo, también hacía gala de esa sensibilidad tan deseable: tocado, enfermizo, fan de la poesía, Georges Moustaki en momentos postcoitales… Esa afectación, a caballo entre un ilustrado y un prerromántico, hizo que mi amiga Almudena le calificara como un “gilipollas entrañable”.

Pero es un engaño terrible. La sensibilidad, digo, porque a la larga demuestran la misma mezquindad que cualquiera e incluso más porque sus sentimientos se anteponen a todo, se toman demasiado en serio a sí mismos. Parece que van a ser más proclives a dar una explicación a lo que ocurre y nada hay más lejos de la realidad: se esconden, se autojustifican de manera cobarde y te dejan con un cabreo de pelotas.

Por un momento, estuve a punto de mandar al sexo masculino al garate pero Chuck Norris le devolvió el sentido a esa parte de mi vida. Recordé que cierto personaje de calzoncillos fascinantes nunca me falló: me preguntó un día que por qué tendría que fiarme de él y le dije que lo hacía porque le gustaba mucho Chuck Norris. No me equivoqué. Volví a hacer la prueba y no falló. Si consigues introducirle en la conversación y el chico te recuerda alguna de sus hazañas con una sonrisa, acertaste. O, por lo menos, a mí no me ha fallado.

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Esta entrada fue publicada el 06/12/2008 a las 21:56. Se guardó como La educación sentimental, Los hombres sin atributos y etiquetado como , , , , , . Añadir a marcadores el enlace permanente. Sigue todos los comentarios aquí gracias a la fuente RSS para esta entrada.

Un pensamiento en “Chuck Norris

  1. supersalvajuan-7 de diciembre de 2008 10:52
    Un punto de vista a tener en cuenta.

    Yon-7 de diciembre de 2008 16:15
    Chuck Norris no es nadie al lado de Jack Bauer 😛

    Madame Tafetán-7 de diciembre de 2008 22:59
    Supersalvajuan: a mí, por lo menos, me ha servido de momento como prueba. Cuando encuentre otra mejor, os la cuento.

    Yon: Chuck Norris tiene derecho de veteranía en estas cosas aunque es cierto que Jack Bauer le está pisando los talones

    ernesto51-8 de diciembre de 2008 22:43
    Creo que fue tu amiga Almudena quien mejor le entendio, y claro, si un gilipollas es ya por si preocupante, si encima es entrañable… la ruina. Pero de ahí a Chuck Norris? Hay que bscar el punto medio.

    Suerte y saludos

    ERU-9 de diciembre de 2008 00:04
    Chuck Norris quema hormigas con una lupa… de noche!!!

    2 entradas consecutivas hablando de calzoncillos, algo qué contarnos??

    Madame Tafetán-9 de diciembre de 2008 09:15
    Ernesto: hombre, claro que me quedo con el punto intermedio, pero la prueba es que los dos primeros de tan sensibles y cultivados que son creo que no conocen las virtudes homéricas de Chuck Norris. Vamos, que a mí me parece estupendo que me hablen de Wittgenstein si luego se me pueden rebajar al común de los mortales y hacerme chistes tontos, porque tanta intensidad intelectual aburre (sobre todo si se toman muy en serio a sí mismos).

    Eru: con lo que yo hablo seguro que tengo algo que contarte :P. Sobre lo de los calzoncillos, para mí suponen un hito, pero si quieres negociamos los términos.

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