Cuando me pongo gassetiana…

Cuando yo era una adolescente, odiaba a Ortega y Gasset. No es que tuviera algún trauma porque me hubiera tenido que leer por obligación alguna de sus obras sino que detestaba profundamente una de las ideas fundamentales de su filosofía: la cultura es para las élites. La odiaba, no me gustaba nada: cuando eres un adolescente, además de hacer muchas tonterías, eres un idealista/iluso de lo más dogmático, al que le cuesta creer que haya otros modelos sociales diferentes al suyo, tan equilibrado, tan ecuánime, tan marxista en definitiva. Luego, con los años, relativizas y, una mañana, mientras me tomaba un café con Luis, nos miramos con una cierta derrota y me dijo “la verdad es que Ortega tenía razón: la cultura es para unos pocos”. “Una pena pero la verdad es que sí” le contesté. “Ya ves…”

No me apasiona pero es cierto. A mí me encantaría que todo el mundo pudiera disfrutar de un libro o de un cuadro, pero que lo hicieran de verdad, porque han querido y porque les ha generado una sensación especial. Sin embargo, sé que pido mucho: esa capacidad de elección requiere el tener un criterio, el saber distinguir lo que realmente quieres, lo cual requiere una formación que despierte ese interés.

Mientras tanto, mientras trazo mi plan maestro para convertirme en decana de facultad y luego en ministra de educación, aparece anualmente la Noche en Blanco para eliminarme una posible noche de juerga. No me gusta: me parece la prostitución de la cultura. Ya me gustaría que fuera cierto lo que decía jocosamente Joaquín Reyes en una columna que escribió sobre la primera que se celebró: la ambulancia que había en la puerta del Círculo de Bellas Artes estaba allí situada para tratar a todos aquellos que padecieran el síndrome de Stendhal. Pero no. Están allí, como cuando viene el papa o como cada domingo, cerca del mercadillo de Plaza Castilla. Daría igual que hubiera una exposición de Egipto o un funambulista atravesando Alcalá que una señorita repartiendo cajas de cereales ricos en fibra o una mierda ensartada en un palitroque: es gratis, el único criterio válido.

Me encantaría si no escaseara tanto la experiencia estética, si no colapsara la ciudad, si no fuera una maniobra publicitaria del ayuntamiento. Recuerdo la defensa encendida de una compañera mía de clase de francés sobre la necesidad de que los museos fueran gratuitos y recuerdo que yo pensaba en Londres, en una cosa que no me gusta: los museos son gratuitos pero el transporte público es carísimo gracias a las privatizaciones de la señora Thatcher. Lucharía por un mundo así, pero creo que antes hay que mejorar muchas cosas, muchas condiciones sociales que, como nos decían cuando estábamos en primaria, necesitan mejorar: hospitales que no resulten tan deprimentes como el Clínico, obras de urbanismo terminadas correctamente y no como elemento propagandístico, escuelas y colegios dignos… en fin, cambiaría tantas cosas…

(Imagen; Betsy, de Maurizio Cattelan)

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Esta entrada fue publicada el 17/09/2008 a las 16:12. Se guardó como Reflexiones y etiquetado como , , , . Añadir a marcadores el enlace permanente. Sigue todos los comentarios aquí gracias a la fuente RSS para esta entrada.

Un pensamiento en “Cuando me pongo gassetiana…

  1. amor es libertad-18 de septiembre de 2008 00:35
    yo empezaría por ser mejor yo, hacemos lo que podemos

    desde plutón-19 de septiembre de 2008 11:50
    consideras “culturales” las carreras de ciencias?

    Madame Tafetán-19 de septiembre de 2008 11:58
    Amor es libertad: tienes razón, pero como proyecto me quedo pequeña. Yo quiero más.
    Desde Plutón: cultural es todo lo que es obra del hombre aunque tengamos una cabeza reduccionista y una concepción eurocentrista que nos hace creer que cultura es cualquiera de las Bellas Artes, las ciencias cosa de científicos locos y el resto folklore. ¿Un museo de ciencias no es cultura? Sí, sí lo es, e irá más gente si es gratuito que si tiene que pagar por ver el péndulo de Foucault porque el interés no existe mientras que el placer de ahorrarte unos euros sí.

    Antonio Ayuso Pérez-24 de septiembre de 2008 21:55
    Que sepas que te leo. Es más incluso he añadido tu blog en un apartado que tengo en el mío donde recomiendo varios blogs.
    Te echamos de menos en el otro día cuando fuimos a ver la obra y Vicente nos preguntó por ti. Ya le dije que no pudiste venir. De todas formas, ya lo repetiremos.
    Espero que leas el artículo que escribí sobre “los troyanos”.

    Madame Tafetán-24 de septiembre de 2008 23:51
    Muchas gracias, majo 😀

    kiko-6 de noviembre de 2008 22:15
    tienes bastantísima razón¡¡

    Madame Tafetán-12 de noviembre de 2008 13:11
    Kiko, ¿qué decir? Muchas gracias por darme la razón: así no me siento tan sola 😛

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