Ningún hombre es una isla

¿Quién no echa una mirada al sol cuando atardece?
¿Quién quita sus ojos del cometa cuando estalla?
¿Quién no presta oídos a una campana cuando por algún hecho tañe?
¿Quién puede desoír esa campana cuya música lo traslada fuera de este mundo?
Ningún hombre es una isla entera por sí mismo.
Cada hombre es una pieza del continente, una parte del todo.
Si el mar se lleva una porción de tierra, toda Europa queda disminuida, como si fuera un promontorio, o la casa de uno de tus amigos, o la tuya propia. Ninguna persona es una isla; la muerte de cualquiera me afecta, porque me encuentro unido a toda la humanidad; por eso, nunca preguntes por quién doblan las campanas; doblan por ti.
Devociones para ocasiones emergentes

Esto le puede resultar a alguien familiar. Si alguien ha visto Un niño grande, sabrán que gran parte de la película, Hugh Grant defiende que todo hombre es una isla, al contrario de lo que manisfestaba Jon Bon Jovi (yo me había pedido ser Madagascar). Sin embargo, esta es la prueba que demuestra que no es así, que hace cinco siglos ya lo dijo el poeta metafísico John Donne.

Pero yo me hago una pregunta: ¿no será que John Donne era el Jon Bon Jovi de la época? Porque según la definición que da la web de la National Portrait Gallery, él es “poet and divine”. Divino es, no hay más que verlo. Si hay cuadros que desde cualquier punto de la habitación te observan, éste es un retrato que estés donde estés, te hace volverte para mirarle.

(Imagen: retrato anónimo de John Donne de la National Portrait Gallery)

Anuncios
Esta entrada fue publicada el 11/05/2008 a las 22:41. Se guardó como La mediateca de Alejandría y etiquetado como , , , . Añadir a marcadores el enlace permanente. Sigue todos los comentarios aquí gracias a la fuente RSS para esta entrada.

Un pensamiento en “Ningún hombre es una isla

  1. Anónima en dijo:

    A veces cuando en el ciertos momentos del día de repente llegan a mi mente y mi alma, susurros, recuerdos de gente amiga y conocida muerta, comprendo con mi corazón las palabras de Jhon Donne, porque se hacen ciertas en mi mismo. Sin embargo, cuando pienso en todos los niños, hombres, mujeres, ancianos, muertos en países asiáticos, africanos, latinos, de la manera más espantosa, como víctimas de las guerras o la inanición, ya no puedo entender las palabras del místico poeta, porque todos somos indiferentes y no nos importan en lo más mínimo el sufrimiento y la desaparición espantosa de todos esos miles, millones de seres pertenecientes a nuestro linaje: al linaje humano. Entonces me quedo suspendido en el vacío, y mi ser ya no reconoce las sabias palabras de Donne.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: