Marketing interno

Ningún sueldo está descompensado: están en función de la rentabilidad de cada empleado, que en el caso del personal del oficina es practicamente nula. Dada la extendida creencia que existe entre el personal de que los sueldos son bajos y discriminatorios en cuanto a género, la Dirección de la empresa y Recursos Humanos (en cónclave talámico) han decidido llevar a cabo una serie de medidas de mejora enfocadas a favorecer el marketing interno de cada uno de los trabajadores.

Los problemas y quejas que infectan el ambiente de trabajo son fruto de grupúsculos endogámicos, resistentes al cambio, que creen que se actua en contra suya. Sin embargo, nada más lejos de la realidad, porque nosotros lo hacemos todo por motivar a nuestros empleados. TODO

Sugerencias/medidas para favorecer el marketing interno:

  • reduzca sus funciones pues la cantidad enturbia la percepción de los otros y puede crear agravios comparativos;
  • la proactividad es asunto de gente no cualificada o que ha estudiado carreras que no tienen un enfoque económico: aprenda a escurrir el marrón;
  • trasládese a vivir a una urbanización burguesa-bien pensante del extrarradio, de unifamiliares en serie;
  • no se haga la moderna: formalice su relación como Dios manda; procree y solicite la reducción de jornada para convertirse en una madre abnegada y alienada por las extraescolares;
  • convierta a la jefa de Recursos Humanos en su modelo a seguir y confidente de sus problemas;
  • sienta un fervor adolescente ante la visión del jefe y de su hermano, como cuando forraba carpetas con fotos de macizos;
  • a voz en grito y en el centro de la oficina, hágase una reina del drama: el exhibicionismo se premia;
  • su tiempo también forma parte de la empresa: empléelo en reformas, barbacoas, bodas, fines de semana organizados por nosotros, fiestas de pijamas y cualquier evento que se nos ocurra
  • cambie su idea de que trabaja para comer: la empresa será una extensión suya y le dolerá como un cálculo renal;
  • en ningún sitio se encontrará como aquí: ha de sentir el síndrome de Estocolmo con plena convicción.

Una vez más, insistimos: todo esto lo hacemos por vuestro bien. Todos iguales, todos en serie, con nosotros como modelo: seréis más felices.

(Imagen de Monsieur Z)

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Esta entrada fue publicada el 14/04/2008 a las 22:16. Se guardó como Trabajo y etiquetado como , , , . Añadir a marcadores el enlace permanente. Sigue todos los comentarios aquí gracias a la fuente RSS para esta entrada.

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