Ororo Munroe

Yo tenía un bolso de mimbre que lo sacaba de vez en cuando para que lloviera y, un par de años después, tuve unos pantalones que, cada vez que me los ponía, llovía. Cuando el verano apretaba, mi padre me decía: Anda, Ana, saca un ratito el bolso, a ver si refresca… Y yo lo sacaba, y caía el gran tormentón.

Los pantalones se desgastaron y el bolso tuve que jubilarle. Me quedé sin armas para controlar la lluvia.

Después de varios años, he descubierto que mis zapatos nuevos atraen el agua y no ha parado de llover esta semana. Sin embargo, hoy ha escampado: ya no me sentía triste y no tenía ganas de llorar.

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Esta entrada fue publicada el 10/04/2008 a las 20:47. Se guardó como Creación y etiquetado como , , , , . Añadir a marcadores el enlace permanente. Sigue todos los comentarios aquí gracias a la fuente RSS para esta entrada.
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