La ilusión de decidir

Mi oficina va camino de convertirse en un mundo-ilusión. Ya no cabemos. Hace tiempo que se planteó el tema de comprar una más grande pero no fue más que eso: una idea peregrina porque el bienestar de los empleados no es tan importante, al fin y al cabo.

Una loseta cogió holgura y empezamos a pensar que allí abajo estaría la ampliación, en la planta siete y media de Cómo ser John Malkovich; también encontramos otro espacio útil dentro de un armario en el que se hizo limpieza y en la parte en la que guardamos el material de oficina. Nos quejamos de vicio: realmente, no hemos aprovechado bien el espacio. De hecho, pese a la psicosis que ha generado la “crisis”, hemos decidido afrontar la falta de ingresos con la contratación de muchas más personas. Oye, al fin y al cabo, hay sitio de sobra.

Por si nos quedaba alguna duda de que nos íbamos a quedar ahí, todos juntitos, como esa “gran familia que somos”, se ha decidido que hay que hacerle un lavado de cara, para que no nos quejemos tanto: mobiliario nuevo, suelo nuevo, pintura nueva… pero los mismos momentos cutres de siempre.

El miércoles nos enteramos de que iban a pintar la oficina, y nos iban a dejar elegir los colores. ¡Yupi! ¡Qué ilu! Pantones van, pantones vienen, como los corderitos de la Mancha ven pasar al AVE, y de pronto al día siguiente supimos que era este mismo fin de semana, que ya estaba todo decidido y que nos tocaba mover los muebles. ¿¿¿Cómo??? Será la política de contratación de señoritos por parte de la empresa, digo yo. Y así llegamos al viernes, exhortadas a venir de trapillo pero decididas a no mover nada más que la papelera, cumplimos nuestra promesa tácita y asistimos a uno de esos momentos por los que odias ser mujer: el estoicismo del pintor ante un ataque de pijerío insufrible, allí, de pie, con un rodillo en la mano y un secador en la otra, haciendo pruebas en la pared, mientras escucha los brillantes comentarios de esas dos mujeres tan abnegadas que se “encargan” de recursos humanos y de las nóminas. ¿Lo puede aclarar un poco más? ¿No te parece un poco rosa? Este es mucho más elegante. ¿Lo puede aclarar un poco más? ¿Cómo puedes decir que prefieres el blanco? Da igual lo que digas, tu opinión no va a ser tenida en cuenta. ¿Lo puede aclarar un poco más? Qué vergüencita…

Hemos pasado del amarillo ictericia a la combinación pota y meconio y, aún así, hemos de dar gracias: no nos ha tocado a nosotros mismos pintar la oficina.

Anuncios
Esta entrada fue publicada el 29/03/2008 a las 22:16. Se guardó como Trabajo y etiquetado como , , . Añadir a marcadores el enlace permanente. Sigue todos los comentarios aquí gracias a la fuente RSS para esta entrada.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: