La felicidad no está después de la universidad

Ma mère… Eh bien, ma mère n’est pas exactement une lumière mais elle est éduquée. Elle a un doctorat de lettres. Elle écrit ses invitations à dîner sans fautes et passe son temps à nous assomer avec des références littéraires…

Muriel Barbery, L’élégance du hérisson

Ejem… me hizo gracia el otro día cuando lo leí en clase de francés: no pude evitar pensar en mí en un futuro. Sin embargo, fue algo momentáneo porque yo sé que eso no va a pasar. Sí, sí, sé que puedo parecer un poquito orgullosa, quizás egocéntrica, e incluso que peco de soberbia, pero la cuestión es que me tomo demasiado en serio la inteligencia. Siempre que hago tests chorras sobre qué superhéroe serías o qué superpoder te gustaría tener, siempre llego a la misma conclusión: ni invisibilidad, ni volar, ni rayos x, a mí me gustaría tener una sabiduría absoluta.

A día de hoy, no tengo terminado el doctorado: estoy en ello, acabo de empezar la investigación. En lo que se refiere a mi futuro, no sé qué va a pasar aunque mi propósito es llegar muy lejos; nunca he soñado con casarme, tener una familia funcional, unifamiliar, monovolumen y apartamento en multipropiedad. Aunque no tengo muy claro hacia dónde me dirigiré (improvisaré: los planes los rompo), sé que no pretendo ser convencional. Quiero más, en definitiva.

No voy a decir que soy única (aunque me gustaría, algunos amigos saben que padeceré megalomania el día en que mi cabecita pete), pero después de mi temporadita como becaria en la sección de prácticas en la universidad comprobé que hay un número preocupante de estudiantes un poquito leño: no sé cómo andarán de conocimientos de la carrera, pero de “saberes mostrencos”, como dice mi ídolo Paco Bustos, justitos y con sifón. Aunque claro, ya lo decía una compañera mía de clase: el sentido común es el menos común de los sentidos.

Mi padre me hizo un día una observación muy acertada: estudia lo que quieras, la cola del paro va a ser siempre la misma. Desde entonces, he disfrutado de la oportunidad de aprender, porque me gusta, asumiendo que, llegado el momento, buscar trabajo sería otro reto. Así, con cierto escepticismo, he afrontado mi llegada al mundo laboral, acompañada de los últimos datos estadísticos que demuestran que los licenciados cada vez somos más baratos. Es decir, cada vez nos pagan menos. El exceso de titulados y la precariedad de las condiciones de trabajo no ayudan mucho, pero tampoco favorece la situación el hecho de que la gente estudie una carrera pensando que eso va a mejorar su status social y profesional, con el desapasionamiento que conlleva este pragmatismo. Me parece una creencia fallida: la felicidad no está detrás de un papel firmado por el rector, el decano y por ti. Lo malo es la gilipollez congenita que crea en ciertas personas que se lo creen y que por ello deciden situarse “en una esfera superior” que les exime de ciertos trabajos de menor categoría: la felicidad no sé, pero huesos en la tripa e intolerancia telefónica sí que genera.
Miran a otros con una mezcla de desdén y condescendencia, porque no pueden presumir de su curriculum académico, pero yo me asustaría al pensar que muchos de ellos carecen de su nivel de ignorancia: su título parece síntoma de lo contrario en algunas ocasiones.

[Imagen: Tales of a big sexy liberation]

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Esta entrada fue publicada el 20/02/2008 a las 19:17. Se guardó como Reflexiones, Trabajo y etiquetado como , , . Añadir a marcadores el enlace permanente. Sigue todos los comentarios aquí gracias a la fuente RSS para esta entrada.

2 pensamientos en “La felicidad no está después de la universidad

  1. Pero piltrafilla, tú has pensado bien lo que dices???

    La invisibilidad es la ostia!!! tol día en porretas y sin que nadie te moleste!

    Si algún día consigo ese poder me reconocerás porque seré unos gayumbos psicodélicos que flotan en el aire… (los gayumbos me lo pondré por ti, que sé que te molan…)

    • Tiendo a ser un poquito exhibicionista así que la invisibilidad no es lo mío.
      Gracias por lo de los gayumbos: tú sí que sabes. Por cierto, ¿no tendrás unos de Superman?

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