¿Te imaginas cuando tengamos 25 años?

Eso le dijo una adolescente a otra ayer, cuando volvía a mi casa de trabajar en el Cercanías. Y me reí en mi interior y esbocé una pequeña sonrisa que no creo que vieran. Pensé, da igual, 25 que 23 que 27… por mucho que se quieran imaginar, probablemente no acertarán, pero van a pasar un rato divertido, como el que pasé yo cuando acababa de cumplir 18 años, la selectividad estaba a la vuelta de la esquina y me pidieron que escribiera en una tarjeta como me veía dentro de 10 años.

Semejante anécdota ferroviaria me hizo recordar esa bonita caricatura que hice de mí misma por aquel entonces, y darme cuenta de que hay ciertas ensoñaciones que no se han cumplido. Sí que soy doble licenciada, he hecho románicas en vez de hispánicas, teoría de la literatura tenía clarísimo que iba a hacerla, y me estoy doctorando, aunque la tesis ya no vaya a ser la fundamentación literaria de El Niño Gusano. El resto… una caricatura, y francamente, mejor que no se haya cumplido porque ahora mismo no me podría ver de artista adolescente domiciliada en una torre de marfil. No me puedo ver porque hay una serie de requisitos que son irreconciliables con mi personalidad, y no me importa, porque me miro en el espejo y no me veo tan mal, sino bastante bien. Un orgullo casi umbilical. He pasado a ser una esteta, lo cual no deja de tener su gracia si tenemos en cuenta que a los dieciocho años estaba en mi fase de negación del cuerpo, y lo de ser madre no ha ocurrido porque soy tan terriblemente responsable que me lo impido a mí misma. No he ganado ningún premio, pero quizás tampoco me lo he merecido por el momento: no he hecho nada para que sucediera.

Y así, me planteo si debo pensar cómo seré cuándo tenga 35 años. Soñar es gratuito y suelo ser tan pragmática que es raro que yo me pueda dar el gran batacazo por imaginar demasiado, pero no lo voy a hacer porque puedo perder tiempo de disfrutar el presente. No me gustan los planes, y la improvisación suele tener un grado de incertidumbre que hace más interesante el resultado. Bueno, tal vez, no me importaría verme con alguien tan fashion como Carlos Dengler o Rufus Wainwright, pero no estoy dispuesta a que alguien eclipse mi impecable aspecto.

[Imagen: ilustración de Jordi Labanda]

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Esta entrada fue publicada el 06/09/2007 a las 17:08. Se guardó como Reflexiones y etiquetado como , , , . Añadir a marcadores el enlace permanente. Sigue todos los comentarios aquí gracias a la fuente RSS para esta entrada.

2 pensamientos en “¿Te imaginas cuando tengamos 25 años?

  1. Helen en dijo:

    Jajaja, que gracia. Yo también me acuerdo de esa tarjetita, y que quieres que te diga no sé que he hecho con ella, pero me juego el cuello a que no he cumplido nada de lo que ponia: gracias a Dios no estudié en ICADE, tampoco he sido madre (que nos pasaba a los 18????) y sigo viviendo en casa (porque el sueldo no me da para vivir sola). Pero al menos nos sirve para echarnos unas risas!

    Un acierto el haberte vuelto a encontrar pequeña (una pena el no basar tu tesis en el Niño Gusano)

    Elena (la del cole)

  2. Gracias por la firma. Tu blog parece interesante, me pasaré de vez en cuando para corroborarlo.

    Saludos.

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