Renacer

Pensé que no podría aportar nada a este día de la mujer, pero al final me he refirmado en mis convicciones, en mi proyecto de vida. Puedo decir que renazco, sin ese puñetero lastre que de vez en cuando me hacía mirar hacia atrás (y a mí eso no me gusta, yo de frente, se evitan tropezones).

Hace ya unos meses, allá por noviembre (si miráis en las entradas anteriores, lo veréis), yo decidí tirarme a la piscina. El problema que tenía era que aún no me habían quitado la capota esta que ponen durante el invierno, y no podía, claro, y hoy, por fin, lo han hecho, pero según he entrado he salido y me he sacudido cual perro de aguas para quitarme bien cualquier resto de humedad. Además, me había cansado de esperar, y si sólo estuviera la piscina como diversión… pero el mundo te ofrece un gran abanico de posibilidades para divertirte. Y el agua, nunca me ha fascinado, la verdad, era fácil que me aburriera pronto.

Adiós, D.M.. Adiós a tus enfermedades y tus neuras. Adiós, en definitiva, a tu egoísmo disfrazado de otra cosa. Tú te lo pierdes. Sí, sí, yo puedo dar tanto… coño, si se lo doy a los desconocidos cuando hablo por teléfono (algo puramente administrativo, pero las cosas bien hechas, bien parecen, yo le pongo corazón hasta al simple hecho de recordar una contraseña), qué no doy yo a la gente que me importa.

Ha necesitado 4 meses para poner en palabras lo que sentía, y yo en menos de dos semanas sabía lo mío y lo suyo. Me ha defraudado. Pensé que tanto tiempo darían como fruto una explicación más elaborada y ha sido el cuento chino de siempre, que será verdad, pero no me convence. Yo quiero más. Me he tirado a la piscina, he planteado mi opción del año pasado. Deja a tu novia y vuelve conmigo. Pero ten en cuenta que ya me da igual. Y me contesta que de qué serviría, que si no repetiríamos la historia de siempre (por cierto, es curioso que use este argumento cuando resulta que a mí no me valía). Somos los mismos de siempre. Pues no. No lo somos, simplemente porque tú lo eres, pero YO NO. Yo no soy la niña de ayer. Yo soy una MUJER con futuro, y que nadie lo dude, aunque lo que soy hoy sea fruto de la resolución de mis errores del pasado. Con los pies en la tierra, con mis enormes zapatos que me evitan caerme y echar a volar a mundos inconsistentes. Sigue en lo que pasó antes que yo, y sin perspectivas de solventar los problemas derivados de allí. ¿No nota que su paso es más lento, que algo le impide avanzar? Dice que ya se está haciendo mayor. Pamplinas. Nada me ha satisfecho esta noche. Sólo que he confirmado mi proyecto vital, escasamente bosquejado, pero sustentando en unas ganas irrefrenables de hacer cosas. Nadie me va a parar.

Y así me quedo, con un cuadro del nacimiento de Afrodita. Podía haber puesto un fénix, pero prefiero ser esta diosa, prefiero ser vida, pasión y amor.

[Imagen: El nacimiento de Venus, Bouguereau]

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Esta entrada fue publicada el 08/03/2007 a las 0:20. Se guardó como Los hombres sin atributos y etiquetado como , , . Añadir a marcadores el enlace permanente. Sigue todos los comentarios aquí gracias a la fuente RSS para esta entrada.

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