Orgullo nerd

“Tenemos chico nuevo en la oficina, se llama ****** y es divino”

A mí, que siempre me ha gustado que llegara gente nueva a la oficina, por aquello de crear nuevos vínculos y desarrollar el don de gentes, voy a acabar aborreciendo este torpe vicio mío, porque vaya un casting de fricazos que hace la empresa: cada vez son peores. Y es que el último es una mala víbora que parece recién salido de un refugio nuclear en el que se metiera en la década de los sesenta. No voy a criticar lo de que sea un bicho, pues es un defecto con el que no debo meterme porque yo noy una santa ni tengo pretensiones de ejercer de ello, sino con su vocación de intelectual, etiqueta que, si bien se atribuyen en ocasiones las folklóricas en este país, suele esconder un personajillo vacuo y sin criterio que suele creer a pies juntillas lo que dicta cualquier profeta “indie” y/o “trendy”. Claro está, el tiro le sale por la culata. Los únicos que supieron intelectualizar con el vacío fueron los sofistas y no hay más que ver lo vapuleados que están pese a sus hallazgos retóricos (ay mis queridos Gorgias y Hermógenes).

Sin embargo, muy lejos está de parangonarse con aquellos y sólo puede formar parte de ese nuevo grupo creado al amparo del día del orgullo freak y de ese gran personaje que es Seth Cohen, de O.C.: los nerd, esos seres “invisibles” de los institutos americanos que suelen formar parte del club de estadística o de otras lindezas por el estilo. Tengo que remitir a este referente porque yo no sé si en Europa la adolescencia se encuentra segmentada de esta forma (desde luego, en España, hoy por hoy, no, si contamos con que las clases medias están desapareciendo y sólo nos quedan pijas que parecen sacadas de los anuncios de Tommy Hilfiger y “juanis” chandalistas que enseñan el tanga y dejan la raya del ojo de Ramsés II a la altura de un simple rayajo). En el fondo, a mí me da igual que a este chico le gusten los comics, sea fan de de Nacho Vegas y diga que “adquiere” en lugar de comprar. Cada uno es libre de hacer lo que quiere y de decidir qué es lo que le gusta siempre y cuando el cuarto poder no te convenza de lo contrario. Lo que no puedo tolerar es que se crea una persona superior por esa opción y que trate con desdén al resto de personas que no comparten con él esos “gustos de calidad” que menciona con una pretenciosidad que me dan ganas de tirarle de los calzoncillos hacia arriba y ponérselos de orejeras. No, bueno, no es así porque la violencia no es una elección adecuada, pero cuando habla de la calidad, siento impulsos de entablar un ejercicio de dialéctica y no sé si atacarle con la postmodernidad o con la poeticidad y los universales de García Berrio (sí, no le aguanto, pero es tan útil para epatar a la gente). Pero… ¿llegaríamos a una conclusión? ¿Qué es la música de calidad? ¿Qué ocurriría si Rafaella Carrá grabara en Abbey Road producida por Suso Saiz? ¿Dejaría de ser una petarda? ¿Qué ocurre cuando Bunbury reivindica a Raphael e Iván Ferreiro hace su versión de Abrázame de Julio Iglesias? ¿Por qué pierdes tu marchamo de calidad si te dan un disco de platino? ¿La calidad es directamente proporcional al hambre que pasa el artista? Habría que dejar de ver la cultura de masas como un síntoma sociológico y reconocerle su beneficio de la sociedad, y lo más importante: decir, sin ruborizarnos, que nos gusta en determinados momentos ver una película romántica con final feliz, bailar mientras berreamos la canción del verano o leer un best-seller que nos exija un ejercicio intelectual de lo más básico. Pero da igual: él mañana seguirá murmurando y rebajando al común de los mortales, mientras que pica al otro nerd para que pida cambiar de radio fórmula, aunque no sé si se dan cuenta que hasta la propia corriente alternativa responde a otro tipo de fórmula predeterminada, más sectaria incluso en algunas ocasiones.

[Imagen: secuencia de la serie Cuéntame]

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Esta entrada fue publicada el 07/01/2007 a las 23:41. Se guardó como Trabajo y etiquetado como , , , . Añadir a marcadores el enlace permanente. Sigue todos los comentarios aquí gracias a la fuente RSS para esta entrada.

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