Una mujer llega a un puesto de poder y se aliena a sí misma. No me valen las justificaciones sobre determinadas cuestiones de “si fuera hombre nadie hablaría de ello”. Comienza la carrera de ratas y no se da cuenta de que la competición es sólo con ella misma, con lo que es, con lo que piensa sobre sí misma y sobre lo que piensa que opinan los demás.