Porque acabas viendo a personas que no te apetece nada ver. Y tienes que sonreír, ser hipócrita, cuando lo que hubieras deseado es pillar el metro otra vez a tu casa.
Porque hay tristezas ajenas que no puedes resolver.
Porque sientes lástima.
Porque vuelves a darte cuenta de que una parte de tu familia tiene la cabeza para peinarse. Y ni eso, porque se están quedando calvos.
Porque te apetece abrazar a los que tienes más lejos.
Porque compruebas que no todas las máscaras de pestañas se corren igual cuando lloras.
Porque hay bolas de nieve que, según crecen, sacan a la luz recriminaciones.
Porque descubres que algunos zapatos tienen piezas metálicas. Piezas que se rompen y se te clavan en el pie hasta hacerte una herida mientras tienes una reunión de trabajo.
Lo mejor de esta semana: que mañana empieza a otra.
[Imagen: Queda sitio?]

totalmente de acuerdo. en mi caso y por circunstancias personales de mi entorno no tengo mucha familia cerca ni cercana. las semanas que se aproximan nunca fueron buenas en mi casa, por eso evito las reuniones “familiares” y me alegro de que mi hermana haya decidido irse a pasar esos días a portugal con la familia de su marido.
creo que estoy divagando, así que mejor me callo.
un saludo,
txus.
Sólo te daré un consejo: el bate mejor de aluminio
Pues vaya… Lo tengo de madera
Jajaja, cuanta verdad…